miércoles, 21 de enero de 2026

“Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».

Un paralítico llevado entre cuatro  
Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».
Cualquier lugar es bueno para realizar la misión ,tú realizas la , misión en casa,y era estrecho el lugar ,era tanta la sed de tu palabra que acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta.
porque tenían necesidad de escuchar  tu Palabra que tiene poder de curar y levantar. 
"vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. "
Viendo Jesús la fe que tenían estos amigos del paralítico antes de sanar al paralítico, mira la fe de sus amigos y le ofrece lo que nadie puede dar, lo más profundo: el perdón de los pecados. 
Cuanto te agradezco Jesús tú Palabra llena de  misericordia que restaura el corazón y nos  libera para caminar, por eso mirando  al paralítico le trata como hijo:
  «Hijo, tus pecados te son perdonados».
Con que autoridad nos hablas, tú Palabra tiene poder y fuerza para
  perdonar y reconciliar. 
Pero cuántos no creen en este poder que tiene tú Palabra de curar ,por eso tú leyendo lo que pensamos ,igual que aquellos fariseos que no creían en el poder de ser Dios que tienes para perdonar  nos dices :
¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?
  Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—:
  “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».
Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
  «Nunca hemos visto una cosa igual».

Hoy te presentamos a tantos “paralizados” del alma y del cuerpo —empezando por nosotros— para que tu misericordia nos alcance.
Danos amigos que nos acerquen a ti y haznos, a la vez, amigos que cargan con otros.
Que tu voz sane nuestras heridas y tu Espíritu nos ponga en camino.
Jesús rompe los límites de los esquemas humanos y revela al Dios que actúa en lo cotidiano. Nos llama a escuchar la Palabra, sostener a los que sufren y cuidar la vida. Nos invita a regresar al mundo como testigos de un amor que perdona, sana y hace nuevas todas las cosas.








  




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