VERBUMDEI EL SUEÑO DE DIOS PARA EL MUNDO
domingo, 8 de marzo de 2026
Semblanza
sábado, 7 de marzo de 2026
Cuaresma oración,limosna, ayuno
I Sesión PREPARA LA PALABRA
TALLER de ORACION
“Señor, enséñanos a orar”
(Lucas 11,1)
Sesión I. - Introducción (Dinamismo de la Palabra).
- Prepara la Palabra
Muchas veces no oramos porque nos falta encontrar el camino para entrar en la oración.
¿Cómo orar?...es la súplica de los discípulos de todos los tiempos, de los que trataron con el Jesús histórico y de nosotros. “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11, 1).
¿QUÉ SE NECESITA PARA ORAR? (Actitudes fundamentales)
Lo primero que se necesita para orar es querer.
Dios está siempre dispuesto. El que quiere busca y pone medios… actúa, le dedica tiempo, renuncia a otras cosas, etc.
“La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar… es necesario también aprender a orar.
La oración es la vida del corazón nuevo. Debe animarnos en todo momento”. (CEC 2650, 2697)
La fe viva es vital (Cf. Heb11,1·6)
La humildad (Cf. Lc18,9-14).
“Humildad es andar en la verdad completa.”
¿POR QUÉ ORAR? (Razones para orar)
Porque responde a nuestra identidad más profunda y, por tanto, es vital (Jn15, 5).
Porque somos invitados al diálogo por Dios mismo (G.S.19).
Porque en la oración encontramos la plenitud de nuestra vida.
“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios.El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel Amor que lo creó” (Cf. Gaudium et Spes 19).
¿PARA QUÉ ORAR? (En todo mirar el fin)
Oramos para, gozar de los frutos del Espíritu (Gálata 5,22-23),
para actuar mejor,
para conocer la voluntad de Dios y tener la fuerza para realizarla, etc.
Principalmente oramos para ser santos (ser uno con Cristo).
El objetivo personal de la oración
es la identificación con Cristo: pensar, sentir, actuar y amar como y con El
El fin último de la oración cristiana es el Reino de Dios (objetivo comunitario),
que se manifiesta en la vida fraterna: un mundo de hermanos, hijos del mismo Padre (Dios).
¿QUÉ ES ORAR? (La amistad con Dios)
“Las diversas descripciones de la oración hablan de una relación entre Dios y el hombre.
Dios y el hombre son los primeros involucrados en la oración.
Diálogo, trato, experiencia, son las palabras para describir la oración…
Es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría.(Santa Teresa del niño Jesús)
Es tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama. (Santa Teresa de Jesús)
La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de él.
“Nos creaste para Ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en Ti”.(San Agustín)
No es lo mismo rezar que orar (las dos cosas son importantes).
Al rezar repetimos oraciones hechas y establecidas.
Al orar expresamos, con espontaneidad y lenguaje propio, lo que profundamente sentimos y pensamos.
Lo primero que se precisa es hacer la opción de hablar con el Maestro.
Para ello, necesitamos elegir el lugar, la postura y el tiempo más adecuados.
No dejes la oración para el último momento del día, puesto que orar es un ejercicio que requiere que estés en plena forma, para que puedas invertir, en el trato con Dios, lo mejor de tu mente, corazón y fuerzas,
y así poco a poco puedas ir disfrutando de vivir el primer mandamiento (Deuteronomio 6,4)."Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor."
Lugar tranquilo, silencioso, para el recogimiento. En la q habitación, oratorio o capilla: ‘es el lugar propio de la oración’ (Cf. CEC 2691).
Puede ayudar el contacto con la naturaleza (siempre y cuando te lleve al encuentro y diálogo con Dios y al fruto sugerido en las pautas).
La postura que más ayude al recogimiento y que exprese lo que profundamente estamos orando (puede ser de rodillas, de pie, sentado, postrado, caminando, etc.).
También hay que tener en cuenta a los demás, que tu postura no los distraiga.
Es necesario señalar un tiempo determinado al día. Preferible en la mañana.
La eficacia de la oración depende en gran parte de la constancia y regularidad en su ejercicio.
Para adentrarnos en el camino de la oración, como en todo proceso de conocimiento interpersonal es útil el método de pregunta-respuesta, entablando el coloquio afectuoso a base de diálogo, cara a cara (Éxodo 33,11) paso a paso, caminando como viendo al Invisible.
Es lo que ofrece “el Dinamismo de la palabra ”, porque sin pretender dar un esquema rígido y mecánico, nos introduce en el arte de la conversación con un Dios, que existe, que está vivo. Aunque por nuestra falta de trato con Él, todavía no se nos hace familiar.
DINAMISMO DE LA PALABRAPrimera sesión
1. PREPARA LA PALABRA
1.1 Ponte en presencia de Dios.
1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.
1.3 Ábrete a Él.
La preparación de la oración es la primera fase de la oración por la cual buscas el encuentro con Dios siguiendo tres pasos:
Ponte en presencia de Dios.
Esto significa hacer un acto de fe, de esperanza, de amor. Reaviva el deseo de verle, escucharle, hablarle, conocerle, servirle… es importante para la oración este primer paso porque orar es hablar con una persona.
1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.
Escucha las pautas (o lee las pautas escritas). Al escuchar la predicación conviene escribir las ideas principales, las citas bíblicas y los argumentos empleados (ejemplos, citas de libros o autores, vivencias personales, etc.). Cuanto más interés muestras en la oración, más atención pones, puesto que Dios se sirve de instrumentos humanos para hacernos comprender y actualizar su mensaje.
¿Qué me has querido decir a través de las pautas?
¿Qué cita, o que pasaje de la Biblia quieres que dialogue contigo?
¿Qué es el tema, argumento, la verdad que necesito profundizar?
¿Cuál fruto tendría que sacar de este tiempo de dialogo?
¡Habla Señor, que tu siervo escucha!
Resultado de esta búsqueda es que Dios te va orientando hacia el fruto que desea. Puede ser, por ejemplo: fortalecer la fe, tener más decisión etc.
1.3 Ábrete a Él.
Incluye en tu oración siempre el tú a tú, él diálogo, el cara a cara, el hablar a solas largo rato con quien sabemos nos ama. Háblame, Señor. Dame un corazón para conocerte. Estoy abierto a Ti y a tu Palabra.
domingo, 22 de febrero de 2026
LAS TENTACIONES(Mateo 4,1-11)
EL ARMA DE LA PALABRA
JESÚS VENCE AL TENTADOR
CON EL ARMA DE LA PALABRA
“En aquel tiempo, el Espíritu condujo a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre.”
ESCUCHA DE LA PALABRA
Hay situaciones que no buscamos, sino que nos vienen. Y cuando uno opta por seguirte, el Espíritu Santo es quien va conduciendo nuestra vida; es Él quien nos conduce a una experiencia de desierto, donde no hay nada a qué agarrarse, y donde se llega a sentir hambre como hombre.
Cuántas situaciones de hambre habrás visto personas a las que les faltaba el pan material; la pobreza en tu tiempo también era fuertísima.
Y no sé si por tu cabeza pensaste: “Les doy pan a toda esta gente, me dedico a que tengan al menos comida”.
Tú Jesús en el desierto sientes hambre, como cualquier ser humano .
Y experimentas la tentación:
1. “Convierte estas piedras en pan.”
Cuanta gente en el mundo siente hambre por falta de pan,
Pero hay hambre de pan,porque hay hambre del pan de la Palabra de Dios .
El carisma que Tú nos has dado es Dedicarnos a dar el pan de la palabra,porque estamos seguros que el hambre de Dios es más fuerte que el hambre del Pan material y que muy pronto el que tiene reparte porque está saciado del pan del Amor ,sin embargo es una tentación muy fuerte para el misioner@, sobre todo cuando vivimos la misión en lugares muy pobres: dedicarnos a dar el pan material y dejar de dar el pan de la Palabra.
Porque así como en la multiplicación de los panes muchos te buscaban por el pan material en tus enseñanzas nos dices :
“Me buscáis no porque habéis visto las señales, sino porque habéis comido pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que permanece para vida eterna”.Juan 6,26-27,
Nos alimentamos de este pan de Vida eterna atraves de la escucha de la Palabra .
Tú vences esta primera tentación escuchando la voz del Padre:
“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
Este es nuestro motor: vivir de la Palabra de Dios. Porque el hombre necesita esperanza, necesita un porqué para vivir. Necesita el pan del amor.
Y nosotros, Verbum Dei, estamos llamados a dar el pan de la Palabra.
Por eso podemos caer en la primera tentación, que consiste en:
Debilitar la unión contigo, reemplazando la oración por otras acciones que nos parecen más importantes.
Debilitar el convencimiento y el enamoramiento.
Pero Tú nos das el arma de las Escrituras para vivir de lo que la Palabra de Dios nos dice y alimentarnos de ella.
Tengo claro esto Jesús La gente tiene hambre de pan porque hay sed y hambre de Dios, más que de pan. Y está es la tarea que nos encomiendas como discípulos de la Palabra dedicarnos a escucharte, a asimilar el pan de la Palabra hasta hacerla vida,y anunciarla .
Gracias porque me ayudas a estar convencida de lo esencial.
El mundo se muere de hambre de pan porque hay hambre de Dios. El mundo rechaza el pan de la Palabra porque lo desconoce, y nosotros, discípulos tuyos estamos llamados a darlo a conocer.
Dame la gracia de aprender a alimentarme de la Palabra.
2) “Tírate de este monte… No tentarás al Señor tu Dios”
Hay tentaciones que nos vienen por la misma Palabra mal interpretada.
Sobre el ministerio de la Palabra, podríamos reducir el poder de Dios a nuestro poder humano y reclamar: “¿Por qué esta gente no se convierte?”.
Hemos de creer que Tú mismo nos vas diciendo lo que hemos de anunciar y cómo lo hemos de anunciar.
Hemos de creer que el camino no son las alturas para que la gente nos aplauda, nos alabe y nos rinda culto, sino que el ministerio de la Palabra va por caminos de sencillez, de humildad, y desde la situación en la que Tú mismo nos pongas.
3) “Solo a Dios adorarás”
En nosotros puede aparecer la tentación de las mezclas, cuando Tú nos pides un corazón solo para ti ,siendo tu nuestro único Amor fuente de Vida y no tener en nuestro corazón dos señores.
Pretender agradar a Dios y al mundo.
No venderme a ningún afecto humano, sino poner todo mi afecto, todo mi amor, en Ti.
sábado, 21 de febrero de 2026
JUSTOS O PECADORES .
DIOS SIGUE LLAMANDO A REALIZAR SU MISMA MISIÓN
Hoy el Señor sigue llamando, aunque muchos no lo saben porque no lo conocen, como le sucedió al joven Samuel, que estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios,cerca de allí estaba la habitación donde dormía el profeta Elí,Samuel corrió adonde estaba y le dijo:
«Aquí estoy, porque me has llamado».
Elí respondió: «No te he llamado. Vuelve a acostarte» (1 Sam 3, 1-10.19-20).
Y en realidad no era Elí quien lo llamaba, sino el Señor, Dios siempre llama, muchas veces, pero necesitamos discernir su llamada, para no buscar en las personas lo que solo viene de Él.
«Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven, y dijo a Samuel: “Ve a acostarte, y si te llama de nuevo, di: ‘Habla, Señor, que tu siervo escucha’”».
Y así lo hizo Samuel, respondiendo personalmente a la llamada que Dios le hacía.
Estamos llamados a ser como Elí: indicadores del camino, ayudando a las personas, acompañándolas en la fe, para que puedan escuchar personalmente la llamada de Dios y responderle a Él.
Quien llama es Dios, no nosotros, los hombres.
Para escuchar su llamada necesitamos ponernos en actitud de escucha, para hacer su voluntad, y poder orar
sencillamente como el salmista: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Yo esperaba con ansia al Señor; Él se inclinó y escuchó mi voz. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Me abriste el oído; entonces yo digo: “Aquí estoy” para hacer tu voluntad».
Llamada a una misión
Jesús nos llama personalmente y nos enseña a realizar su misma misión.
«En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés» (Mc 1, 29-31).
Me imagino a Jesús predicando en la sinagoga, enseñando a aquellos que había llamado, pero en esta escuela de oración faltaban dos discípulos: los hermanos Simón y Andrés. Entiendo, Señor, que para ti somos muy importantes; y si las personas no vienen a tus enseñanzas, tú sales en su búsqueda y realizas la misión en su casa.
Qué sentimientos los tuyos Jesús: te interesas por todo lo que vivimos.
En este caso, la suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Cuando entraste en la casa de Pedro, qué alegría debió sentir estos hermanos al recibir a tan buen huésped que Inmediatamente te hablaron de ella, y tú te acercaste, la tomaste de la mano.
¡Ojalá tú, Señor, entres también en nuestra casa y cures las fiebres de nuestros pecados!
Porque todos tenemos fiebre.
Tengo fiebre cuando me dejo llevar por la ira , el resentimiento, el orgullo,el egoísmo,la indiferencia .
Existen tantas fiebres como vicios.
Te pedimos por nuestros familiares y amigos que tienen una fiebre muy alta, y solo tú, Jesús, cuando nos tomas de la mano, haces que la fiebre huya al instante.
Estas enfermedades no podemos curarlas por nosotros mismos; por eso tú vienes a nuestra casa, como viniste a la casa de Simón y de Andrés.
«Y la levantó, cogiéndola de la mano».
Como médico, le tomó el pulso y comprobó la magnitud de la fiebre. Él mismo, que es médico y medicina al mismo tiempo.
Jesús la toca, se le pasa la fiebre y se pone a servirles.
No basta que la fiebre desaparezca: una ves está sana por Jesús , se levanta para el servicio de Cristo.
«Y se puso a servirles». Cuando nos ponemos a tu servicio es señal de que estamos bien de salud espiritual, y este servicio es la misión.
Tú nos enseñas con tu vida que realizar la misión nos cura de todas las enfermedades, a través de tu Palabra, que nos pone en actitud de servicio.
Ayúdanos, Jesús, a servirte desde tu misma misión.