domingo, 8 de marzo de 2026

Semblanza

Cien años de aniversario como me recuerda al pasaje de Génesis que habla de Abraham donde el Señor le prometió una descendencia más numerosa que las estrellas del cielo y las arenas del mar. 
Jaime Bonet Bonet siempre será recordado por generaciones por su fecundidad de vida hasta la eternidad como recuerdo aquella primera vez que conocí a Jaime Bonet en el barrio El Salvador Medellín Colombia allí nos presentaron a Jaime Bonet 
Estábamos todos los jóvenes reunidos en aquella casa por primera vez escuchaba la voz de un fundador que nos invitaba a entregarle la vida a Jesús anunciando la palabra en los cinco continentes yo me emocioné tenía 18 años y me dije qué bueno para los que puedan viajar y dar el Evangelio yo no entendía nada pero veía a un hombre enamorado de Cristo que aún no lo conocía yo en esa escucha de la Palabra la semilla que ya estaba dentro se despertó me encantaría dije por dentro pero esto no es para mí era como si Jesús en ese momento hubiera echado la semilla a muchos jóvenes que estábamos allí presentes y en mi corazón esa semillita pequeña prendió a lo largo de varios años me invitaron a unos ejercicios espirituales y ahí me encontré de nuevo a Jaime Bonet nuestro fundador él nos predicó estos ejercicios que eran vocacionales aunque yo no lo sabía después de los ejercicios me mandaron a hablar con él Jaime con una sonrisa me acogió y me preguntó cómo estaba yo muy tímida y de pocas palabras le decía que quería conocer a Jesús Jaime se entusiasmo con esta respuesta mía y me dijo sí y puedes estudiar teología y dar a conocer a Jesús por todo el mundo no entendía nada pero descubrí a Jaime en ese momento nuevamente que volví a sembrar una semilla que ella había sembrado por primera vez esa semilla fecundó porque más adelante hice unos ejercicios de mes junto con las misioneras Jaime Apóstol de la palabra enamorado de Cristo nos habló de entregar la vida a Jesús dándole a conocer a todos aquellos sedientos de Dios al terminar los ejercicios yo le dije sí a Diós
Y más adelante entraba a la comunidad Verbum Dei 
Diecinueve de julio del ochenta y tres. 
Esa palabra había aprendido de nuevo en mi corazón y cada año Jaime Bonet la regaba la abonaba con la palabra predicada en los ejercicios de mes. 
Puedo decir que podría llamar a Jaime el sembrador de la Palabra de Dios que esparció la semilla en los cinco continentes y llegó al rincón donde yo me encontraba Medellín Colombia. Puedo decir que más adelante después de haberme formado y ser regado abonado con la palabra pronunciada por mi fundador realice mis estudios en Alcalá de Henares allí nuevamente el sembrador de la palabra continuaba a través de pautas de oración escuelas de charlas y formación puedo decir que por primera vez en mis años de estudio llevando cuatro años de formación Jaime nos preparó a todo un grupo para hacer nuestros votos perpetuos seis meses estuvimos con él junto con Anita moranta estudiando las constituciones y explicándonos el carisma y sobre todo la consagración al carisma verbum Dei
Pasaron seis meses y todo un grupo de los cinco continentes hicimos nuestros votos perpetuos.
Después de un mes de ejercicios dados por nuestro fundador en Siete Aguas Valencia en el año 88 en toda esta etapa inicial hasta mis fotos perpetutos me sentí acompañada en el carisma del a través de El sembrador de la Palabra de Dios Jaime Bonet luego puedo decir que en los años de misión en Latinoamérica Jaime nos acompañó en nuestros ejercicios de cada mes y hablaba mucho con nosotros de como vivíamos el carisma y reunía a todos los discípulos para conversar con ellos y explicar el carisma. En toda esta etapa misionera Jaime nos ha acompañado en las distintas actividades de la familia como recuerdo aquel campamento que tuve en España en Siete Aguas eran como unos 40 jóvenes y le dijimos a Jaime si podía hablarles a los jóvenes y Jaime subió al albergue al campamento y allí les habló y les entusiasmó por Jesús más adelante pude conocer más a Jaime en la última etapa en la que vivió en Siete Aguas una parte de ella donde ya iba perdiendo facultades pero él continuaba siendo el sembrador de la Palabra de Dios en las eucaristías y en los diálogos personales hasta aquí puedo decir que he compartido con Jaime tres etapas de vida la inicial la segunda de formación y la tercera apostólica y podría titular el sembrador de la palabra ha fecundado la vida de Dios por generaciones

sábado, 7 de marzo de 2026

Cuaresma oración,limosna, ayuno

* vivir la Cuaresma como un momento propicio para la conversión.

*“La Cuaresma es el momento para liberarnos de la ilusión de vivir persiguiendo el polvo. 
*La Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre arde, no para las cenizas que se apagan de inmediato; 😊por Dios, no por el mundo; 
*por la eternidad del cielo, no por el engaño de la tierra; *por la libertad de los hijos, no por la esclavitud de las cosas. 
🤔Podemos preguntarnos hoy: ¿De qué parte estoy? ¿Vivo para el fuego o para la ceniza?”.

«Tocad la trompeta, proclamad un ayuno santo» (Jl 2,15), dice el profeta en la primera lectura. La Cuaresma se abre con un sonido estridente, el de una trompeta que no acaricia los oídos, sino que anuncia un ayuno.
* Es un sonido fuerte, que quiere ralentizar nuestra vida que siempre va a toda prisa, pero a menudo no sabe hacia dónde. 
*Es una llamada a detenerse, a ir a lo esencial, 
a ayunar de aquello que es superfluo y nos distrae.😃 Es un despertador para el alma.

El sonido de este despertador está acompañado por el mensaje que el Señor transmite a través de la boca del profeta, un mensaje breve y apremiante: «Convertíos a mí» (v. 12). Convertíos. 😍Si tenemos que regresar, significa que nos hemos ido por otra parte. 
*La Cuaresma es el tiempo para redescubrir la ruta de la vida. Porque en el camino de la vida, como en todo viaje, lo que realmente importa es no perder de vista la meta.🧐

Sin embargo, cuando estás de viaje, si lo que te interesa es mirar el paisaje o pararte a comer,🥟 no vas muy lejos. Cada uno de nosotros puede preguntarse:
🤔 ¿en el camino de la vida, busco la ruta? ¿O me conformo con vivir el día, pensando solo en sentirme bien, en resolver algún problema y en divertirme un poco? ¿Cuál es la ruta? ¿Tal vez la búsqueda de la salud, que muchos dicen que es hoy lo más importante, pero que pasará tarde o temprano? ¿Quizás los bienes y el bienestar? 
😊Sin embargo, no estamos en el mundo para esto. 
Convertíos a mí, dice el Señor. A mí. El Señor es la meta de nuestro peregrinaje en el mundo. La ruta se traza en relación a él.

😃Para encontrar de nuevo la ruta, hoy se nos ofrece un signo: ceniza en la cabeza. Es un signo que nos hace pensar en lo que tenemos en la mente. Nuestros pensamientos persiguen a menudo cosas transitorias, que van y vienen. La ligera capa de ceniza que recibiremos es para decirnos, con delicadeza y sinceridad: de tantas cosas que tienes en la mente, detrás de las que corres y te preocupas cada día, nada quedará. Por mucho que te afanes, no te llevarás ninguna riqueza de la vida. Las realidades terrenales se desvanecen, como el polvo en el viento.

*Los bienes son pasajeros, el poder pasa, el éxito termina. *La cultura de la apariencia, hoy dominante, que nos lleva a vivir por las cosas que pasan, es un gran engaño. Porque es como una llamarada: 🙄una vez terminada, quedan solo las cenizas. 
*La Cuaresma es el momento para liberarnos de la ilusión de vivir persiguiendo el polvo.
* La Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre arde, 🤗no para las cenizas que se apagan de inmediato; 😏por Dios, no por el mundo; por la eternidad del cielo, no por el engaño de la tierra; por la libertad de los hijos, no por la esclavitud de las cosas. Podemos preguntarnos hoy: 🤔¿De qué parte estoy? ¿Vivo para el fuego o para la ceniza?

😁En este viaje de regreso a lo esencial, que es la Cuaresma, el Evangelio propone tres etapas, que el Señor nos pide de recorrer sin hipocresía, sin engaños: 
la limosna, la oración, el ayuno. 🤔¿Para qué sirven? La limosna, la oración y el ayuno nos devuelven a las tres únicas realidades que no pasan. La oración nos une de nuevo con Dios; la caridad con el prójimo; el ayuno con nosotros mismos.

Dios, los hermanos, mi vida: estas son las realidades que no acaban en la nada, y en las que debemos invertir. 
Ahí es hacia donde nos invita a mirar la Cuaresma: hacia lo Alto, con la oración, que nos libra de una vida horizontal y plana, en la que encontramos tiempo para el yo, pero olvidamos a Dios. Y después hacia el otro, con caridad, que nos libra de la vanidad del tener, del pensar que las cosas son buenas si lo son para mí.

😃Finalmente, nos invita a mirar dentro de nosotros mismos con el ayuno, que nos libra del apego a las cosas, de la mundanidad que anestesia el corazón. Oración, caridad, ayuno: tres inversiones para un tesoro que no se acaba.

🗣️Jesús dijo: «Donde está tu tesoro, allí está tu corazón» (Mt 6,21). ❤️Nuestro corazón siempre apunta en alguna dirección: es como una brújula en busca de orientación. 💓💕Podemos incluso compararlo con un imán: necesita adherirse a algo. Pero si solo se adhiere a las cosas terrenales, se convierte antes o después en esclavo de ellas: las cosas que están a nuestro servicio acaban convirtiéndose en cosas a las que servir. La apariencia exterior, el dinero, la carrera, los pasatiempos: si vivimos para ellos, se convertirán en ídolos que nos utilizarán, sirenas que nos encantarán y luego nos enviarán a la deriva.

En cambio, si el corazón se adhiere a lo que no pasa, 💖nos encontramos a nosotros mismos y seremos libres. 💃🕺La Cuaresma es un tiempo de gracia para liberar el corazón de las vanidades. 💟Es hora de recuperarnos de las adicciones que nos seducen. Es hora de fijar la mirada en lo que permanece.😮

🤔¿Dónde podemos fijar nuestra mirada a lo largo del camino de la Cuaresma? En el crucifijo. Jesús en la cruz es la brújula de la vida, que nos orienta al cielo. 
*La pobreza del madero, el silencio del Señor, su desprendimiento por amor nos muestra la necesidad de una vida más sencilla, libre de tantas preocupaciones por las cosas. 
*Jesús desde la cruz nos enseña la renuncia llena de valentía. Pues nunca avanzaremos si estamos cargados de pesos que estorban.

*Jesús, que arde con amor en el leño de la cruz, nos llama a una vida encendida en su fuego, que no se pierde en las cenizas del mundo; una vida que arde de caridad y no se apaga en la mediocridad.

🤔¿Es difícil vivir como él nos pide? Sí, pero lleva a la meta. 
*La Cuaresma nos lo muestra. Comienza con la ceniza, pero al final nos lleva al fuego de la noche de Pascua; a descubrir que, en el sepulcro, la carne de Jesús no se convierte en ceniza, sino que resucita gloriosamente. También se aplica a nosotros, que somos polvo: si regresamos al Señor con nuestra fragilidad, si tomamos el camino del amor, abrazaremos la vida que no conoce ocaso. Y viviremos en la alegría.😃

I Sesión PREPARA LA PALABRA

TALLER de ORACION

“Señor, enséñanos a orar” 

(Lucas 11,1)

Sesión I. - Introducción (Dinamismo  de la Palabra). 

- Prepara la Palabra     

Muchas veces no oramos porque nos falta encontrar el camino para entrar en la oración. 

¿Cómo orar?...es la súplica de los discípulos de todos los tiempos, de los que trataron con el Jesús histórico y de nosotros. “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11, 1).

¿QUÉ SE NECESITA PARA ORAR? (Actitudes fundamentales)

  • Lo primero que se necesita para orar es querer. 

  • Dios está siempre dispuesto. El que quiere busca y pone medios… actúa, le dedica tiempo, renuncia a otras cosas, etc. 

“La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar… es necesario también aprender a orar. 

 La oración es la vida del corazón nuevo.  Debe animarnos en todo momento”. (CEC 2650, 2697)

La fe viva es vital (Cf. Heb11,1·6)

La humildad (Cf. Lc18,9-14). 

“Humildad es andar en la verdad completa.”

¿POR QUÉ ORAR? (Razones para orar)

Porque responde a nuestra identidad más profunda y, por tanto, es vital (Jn15, 5).

Porque somos invitados al diálogo por Dios mismo (G.S.19).

Porque en la oración encontramos la plenitud de nuestra vida.

“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios.El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel Amor que lo creó” (Cf. Gaudium et Spes 19).

¿PARA QUÉ ORAR? (En todo mirar el fin)

Oramos para, gozar de los frutos del Espíritu (Gálata 5,22-23),

 para actuar mejor, 

para conocer la voluntad de Dios y tener la fuerza para realizarla, etc.

Principalmente oramos para ser santos (ser uno con Cristo). 

El objetivo personal de la oración

es la identificación con Cristo: pensar, sentir, actuar y amar como y con El

El fin último de la oración cristiana es el Reino de Dios (objetivo comunitario), 

que se manifiesta en la vida fraterna: un mundo de hermanos, hijos del mismo Padre (Dios).

 ¿QUÉ ES ORAR? (La amistad con Dios)

  • “Las diversas descripciones de la oración hablan de una relación entre Dios y el hombre.  

  • Dios  y el hombre son los primeros involucrados en la oración. 

  •  Diálogo, trato, experiencia, son las palabras  para describir la oración… 

  • Es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría.(Santa Teresa del niño Jesús)

  • Es tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama.          (Santa Teresa de  Jesús)                                                        

  • La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de él.

  • “Nos creaste para Ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en Ti”.(San Agustín)

  • No es lo mismo rezar que orar (las dos cosas son importantes). 

  • Al rezar repetimos oraciones hechas y establecidas. 

  • Al orar expresamos, con espontaneidad y lenguaje propio, lo que profundamente sentimos y pensamos.

Lo primero que se precisa es hacer la opción de hablar con el Maestro.

 Para ello, necesitamos elegir el lugar, la postura y el tiempo más adecuados.

No dejes la oración para el último momento del día, puesto que orar es un ejercicio que requiere que estés en plena forma, para que puedas invertir, en el trato con Dios, lo mejor de tu mente, corazón y fuerzas,

y así poco a poco puedas ir disfrutando de vivir el primer mandamiento (Deuteronomio 6,4)."Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor."

Lugar tranquilo, silencioso, para el recogimiento. En  la q habitación, oratorio o capilla: ‘es el lugar propio de la oración’ (Cf. CEC 2691).

Puede ayudar el contacto con la naturaleza (siempre y cuando te lleve al encuentro y diálogo con Dios y al fruto sugerido en las pautas).

La postura que más ayude al recogimiento y que exprese lo que profundamente estamos orando (puede ser de rodillas, de pie, sentado, postrado, caminando, etc.). 

  • También hay que tener en cuenta a los demás, que tu postura no los distraiga. 

  • Es necesario señalar un tiempo determinado al día. Preferible en la mañana.

  •  La eficacia de la oración depende en gran parte de la constancia y regularidad en su ejercicio.

Para adentrarnos en el camino de la oración, como en todo proceso de conocimiento interpersonal es útil el método de pregunta-respuesta, entablando el coloquio afectuoso a base de diálogo, cara a cara (Éxodo 33,11) paso a paso, caminando como viendo al Invisible.

 Es lo que ofrece “el Dinamismo de la palabra ”, porque sin pretender dar un esquema rígido y mecánico, nos introduce en el arte de la conversación con un Dios, que existe, que está vivo. Aunque por nuestra falta de trato con Él, todavía no se nos hace familiar.

DINAMISMO DE LA PALABRA

Primera sesión  

1. PREPARA LA PALABRA   

1.1 Ponte en presencia de Dios.

1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.

1.3 Ábrete a Él.

La preparación de la oración es la primera fase de la oración por la cual buscas el encuentro con Dios siguiendo tres pasos:

  1. Ponte en presencia de Dios.

Esto significa hacer un acto de fe, de esperanza, de amor. Reaviva el deseo de verle, escucharle, hablarle, conocerle, servirle… es importante para la oración este primer paso porque orar es hablar con una persona. 

1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.

Escucha las pautas (o lee las pautas escritas). Al escuchar la predicación conviene escribir las ideas principales, las citas bíblicas y los argumentos empleados (ejemplos, citas de libros o autores, vivencias personales, etc.). Cuanto más interés muestras en la oración, más atención pones, puesto que Dios se sirve de instrumentos humanos para hacernos comprender y actualizar su mensaje.

  • ¿Qué me has querido decir a través de las pautas?

  • ¿Qué cita, o que pasaje de la Biblia quieres que dialogue contigo?

  • ¿Qué es el tema, argumento, la verdad que necesito profundizar?

  • ¿Cuál fruto tendría que sacar de este tiempo de dialogo?

  • ¡Habla Señor, que tu siervo escucha!

Resultado de esta búsqueda es que Dios te va orientando hacia el fruto que desea. Puede ser, por ejemplo: fortalecer la fe, tener más decisión etc.

1.3 Ábrete a Él.

Incluye en tu oración siempre el tú a tú, él diálogo, el cara a cara, el hablar a solas largo rato con quien sabemos nos ama.  Háblame, Señor. Dame un corazón para conocerte. Estoy abierto a Ti y a tu Palabra.

domingo, 22 de febrero de 2026

LAS TENTACIONES(Mateo 4,1-11)

JESÚS VENCE AL TENTADOR
CON EL ARMA DE LA PALABRA
Introducción
Hay situaciones que no buscamos, pero que llegan a nuestra vida, especialmente cuando optamos por seguir a Jesús.
 No siempre entendemos ciertos desiertos interiores; sin embargo, el Espíritu Santo es quien conduce nuestra historia y, a veces, nos guía precisamente hacia ese desierto donde no hay nada a qué agarrarse.
Así le sucedió a Jesús.
Movido por el Espíritu, fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo. Ayunó cuarenta días con sus noches, y al final sintió hambre.
Jesús, siendo verdadero hombre como nosotros, experimentó la prueba.
El desierto no es solo un lugar físico, es una experiencia espiritual: el espacio donde se revela lo que hay en el corazón.

1. Primera tentación: Convertir las piedras en pan
“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mt 4,3).
Jesús tiene hambre. 
El tentador no le propone algo aparentemente malo, sino usar su poder para satisfacer una necesidad legítima.
Jesús responde:
“Está escrito: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Podría haber hecho un milagro —como más tarde en la multiplicación de los panes—, pero entiende que lo esencial no es el pan material, sino la obediencia al Padre.
En  Juan 6,26-27, Jesús dirá a la multitud:
“Me buscáis no porque habéis visto las señales, sino porque habéis comido pan hasta saciaros.
 Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que permanece para vida eterna”.

La tentación consiste en debilitar nuestra unión con Dios reemplazando la oración por acciones que parecen más urgentes o importantes.
Cuando vivimos la misión en lugares pobres —donde falta pan, agua y dignidad— sentimos la urgencia de dar ayuda material. Y debemos hacerlo. Pero también descubrimos que existe otra hambre más profunda: hambre de sentido, de esperanza, de Dios.
Podemos caer en la tentación de dar solo pan material y olvidar el Pan de la Palabra.
Jesús nos enseña el camino: vencer escuchando la voz del Padre.

➡️ ¿Estoy buscando soluciones rápidas que me alejan de la confianza en Dios?
➡️ ¿Alimento mi vida con la Palabra o la reemplazo por activismo?
2. Segunda tentación: Poner a prueba a Dios
El diablo lleva a Jesús al pináculo del templo y le dice:
Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles dará órdenes sobre ti”.
Aquí el tentador utiliza la misma arma que Jesús: la Palabra de Dios, pero mal interpretada.
Jesús responde:
“También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios”.
Esta es la tentación del espectáculo, del éxito visible, de la aprobación.
Es querer que Dios actúe según nuestros términos.
Es reducir el poder de Dios a nuestro propio poder.
Es buscar puestos altos, reconocimiento, fama, aplauso.
Pero el camino del Evangelio es otro: sencillez, humildad, servicio y entrega gratuita.
El diablo propone gloria sin cruz.
Jesús elige obediencia antes que éxito.

➡️ ¿Busco hacer la voluntad de Dios o busco reconocimiento?
➡️ ¿Uso la fe para servir o para que Dios respalde mis planes?
3. Tercera tentación: El poder y la idolatría
De nuevo el diablo lo lleva a una montaña altísima y le muestra todos los reinos del mundo:
“Todo esto te daré, si postrado me adoras”.
Jesús responde con firmeza:
“Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto”.
Aquí aparece la tentación más profunda: el poder, las riquezas, el dominio.
Jesús mismo enseñará en Mateo 6,24:
Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y al dinero”.

Podemos caer en la tentación de rendir culto al dinero, al éxito, al prestigio.
Pretender agradar a Dios y al mundo al mismo tiempo.
Pero el corazón no puede dividirse.

➡️ ¿Qué estoy poniendo en el lugar de Dios?
➡️ ¿Qué estaría dispuesto a sacrificar para alcanzar éxito o seguridad?
El desierto hoy
Decía el Papa Francisco no es solo un lugar físico, sino una realidad existencial donde uno se enfrenta a sus propias seducciones.
El desierto es:
Silencio
Escucha
Combate interior
Decisión
Hoy las tentaciones se presentan de manera sutil:
El apego a las cosas — el consumismo promete felicidad.
La desconfianza — querer que Dios actúe cuando yo lo decido.
El ansia de poder — buscar gloria sin servicio.
El mundo tiene hambre de pan, pero también hambre de Dios.
¿Cómo vencer la tentación?
Jesús nos da la clave:
1. No dialogar con la tentación
Jesús no negocia con el diablo.
Responde únicamente con la Palabra.
2. Dialogar con Dios
La Escritura es nuestra arma.
No es teoría: es alimento.
3. Elegir la adoración verdadera
Solo Dios merece el centro del corazón.

Contemplemos a Jesús en el desierto.
Señor Jesús,
enséñanos a no dialogar con la tentación,
a alimentarnos de tu Palabra,
a no buscar gloria sin cruz,
a no poner a prueba tu fidelidad.
Danos un corazón libre del consumismo,
de la vanidad y del poder.
Que aprendamos en el desierto
a elegir siempre al Padre.
Pidamos a la Virgen María,
que supo vivir en humildad y fidelidad,
que nos ayude a abrazar la verdad que libera.
Amén.

EL ARMA DE LA PALABRA


JESÚS VENCE AL TENTADOR

CON EL ARMA DE LA PALABRA

“En aquel tiempo, el Espíritu condujo a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre.”

ESCUCHA DE LA PALABRA

Hay situaciones que no buscamos, sino que nos vienen. Y cuando uno opta por seguirte, el Espíritu Santo es quien va conduciendo nuestra vida; es Él quien nos conduce a una experiencia de desierto, donde no hay nada a qué agarrarse, y donde se llega a sentir hambre como hombre.

Cuántas situaciones de hambre habrás visto personas a las que les faltaba el pan material; la pobreza en tu tiempo también era fuertísima. 

Y no sé si por tu cabeza pensaste: “Les doy pan a toda esta gente, me dedico a que tengan al menos comida”.

Tú Jesús en el desierto sientes hambre, como cualquier ser humano .

Y experimentas  la tentación:

1. “Convierte estas piedras en pan.”

Cuanta gente en el mundo siente hambre por falta de pan,

Pero hay hambre de pan,porque hay hambre del pan de la Palabra de Dios  .

El carisma que Tú nos has dado es Dedicarnos a dar el pan de la palabra,porque estamos seguros que el hambre de Dios es más fuerte que el hambre del Pan  material y que muy pronto el que tiene reparte porque está saciado del pan del Amor ,sin embargo  es una tentación muy fuerte para el misioner@, sobre todo cuando vivimos la misión en lugares muy pobres: dedicarnos a dar el pan material y dejar de dar el pan de la Palabra.

Porque así como en la multiplicación de los panes  muchos te buscaban por el pan material  en  tus enseñanzas  nos dices :

“Me buscáis no porque habéis visto las señales, sino porque habéis comido pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que permanece para vida eterna”.Juan 6,26-27, 

Nos alimentamos de este pan de Vida eterna atraves de la escucha de la Palabra .

Tú vences esta primera tentación escuchando la voz del Padre:

“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

Este es nuestro motor: vivir de la Palabra de Dios. Porque el hombre necesita esperanza, necesita un porqué para vivir. Necesita el pan del amor.

Y nosotros, Verbum Dei, estamos llamados a dar el pan de la Palabra.

 Por eso podemos caer en la primera tentación, que consiste en:

Debilitar la unión contigo, reemplazando la oración por otras acciones que nos parecen más importantes.

Debilitar el convencimiento y el enamoramiento.

Pero Tú nos das el arma de las Escrituras para vivir de lo que la Palabra de Dios nos dice y alimentarnos de ella.

Tengo claro esto Jesús La gente tiene hambre de pan porque hay sed y hambre de Dios, más que de pan. Y está es la tarea que nos encomiendas como discípulos de la Palabra dedicarnos a escucharte, a asimilar el pan de la Palabra hasta hacerla vida,y anunciarla .

Gracias porque me ayudas a estar convencida de lo esencial.

El mundo se muere de hambre de pan porque hay hambre de Dios. El mundo rechaza el pan de la Palabra porque lo desconoce, y nosotros, discípulos tuyos estamos llamados a darlo a conocer.

Dame la gracia de aprender a alimentarme de la Palabra.

2) “Tírate de este monte… No tentarás al Señor tu Dios”

Hay tentaciones que nos vienen por la misma Palabra mal interpretada.

Sobre el ministerio de la Palabra, podríamos reducir el poder de Dios a nuestro poder humano y reclamar: “¿Por qué esta gente no se convierte?”.

Hemos de creer que Tú mismo nos vas diciendo lo que hemos de anunciar y cómo lo hemos de anunciar.

Hemos de creer que el camino no son las alturas para que la gente nos aplauda, nos alabe y nos rinda culto, sino que el ministerio de la Palabra va por caminos de sencillez, de humildad, y desde la situación en la que Tú mismo nos pongas.

3) “Solo a Dios adorarás”

En nosotros puede aparecer la tentación de las mezclas, cuando Tú nos pides un corazón solo para ti ,siendo tu nuestro único Amor  fuente de Vida y no tener en nuestro corazón dos señores.

Pretender agradar a Dios y al mundo.

No venderme a ningún afecto humano, sino poner todo mi afecto, todo mi amor, en Ti.



sábado, 21 de febrero de 2026

JUSTOS O PECADORES .


JESÚS LLAMA A MATEO 

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la muchedumbre lo seguía y él les hablaba. 
Al pasar, vio a Leví (Mateo),
 el hijo de Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. 

El se levantó y lo siguió. 
Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, 
porque eran muchos los que lo seguían.
 Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: 
“¿Por qué su maestro come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?”.
 Habiendo oído esto, Jesús les dijo: 
“No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”.Mc 2, 13-17.

Justos o pecadores.
Comentario del Papa Francisco.

" Toda la vida buscamos ser buenos: 
Nos queremos portar bien, queremos ser honestos, ayudar a las personas, perdonar a todos, consolar a quien lo necesita y una lista interminable de cosas que nos hacen ser más justos.

Pero  Jesús nos dice : 
"No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores".
 Entonces, ¿qué sentido tiene esforzarnos por querer ser santos?

 El ser justos no depende de uno mismo. Ser santos no es una cualidad que conseguimos a fuerza de repetición de actos buenos.

Ser santos depende de cómo respondemos a Dios. 
Las personas que se creen justas porque hacen cosas buenas están muy lejos de serlo. 
Los que se sienten pecadores, porque lo somos, están más cerca de Dios que cualquier otro.
Lo importante para ser santos no son las obras que hacemos sino la actitud con que lo  hacemos.
 No podemos ser santos si primero no nos reconocemos pecadores.

«Jesús,  nos hace entender otra manera, otra forma de buscar la justificación:
 No por la gratuidad del Señor, no por nuestras obras. 
Y así hace ver esos que se creen justos por las apariencias: aparecen como justos y a ellos les gusta hacer esto y saben poner la “cara de estampita”, como si fueran santos. 
Sin embargo son hipócritas. 
Todo es aparentar, pero dentro del corazón no hay nada, no hay sustancia en esa vida, es una vida hipócrita» papa Francisco.

DIOS SIGUE LLAMANDO A REALIZAR SU MISMA MISIÓN


Hoy el Señor sigue llamando, aunque muchos no lo saben porque no lo conocen, como le sucedió al joven Samuel, que estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios,cerca de allí estaba la habitación donde dormía el profeta Elí,Samuel corrió adonde estaba y le dijo:

«Aquí estoy, porque me has llamado».

Elí respondió: «No te he llamado. Vuelve a acostarte» (1 Sam 3, 1-10.19-20).

Y en realidad no era Elí quien lo llamaba, sino el Señor, Dios siempre llama, muchas veces, pero necesitamos discernir su llamada,  para no buscar en las personas lo que solo viene de Él.

«Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven, y dijo a Samuel: “Ve a acostarte, y si te llama de nuevo, di: ‘Habla, Señor, que tu siervo escucha’”».

Y así lo hizo Samuel, respondiendo personalmente a la llamada que Dios le hacía.

Estamos llamados a ser como Elí: indicadores del camino, ayudando a las personas, acompañándolas en la fe, para que puedan escuchar personalmente la llamada de Dios y responderle a Él.

Quien llama es Dios, no nosotros, los hombres.

Para escuchar su llamada necesitamos ponernos en actitud de escucha, para hacer su voluntad, y poder orar

 sencillamente como el salmista: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Yo esperaba con ansia al Señor; Él se inclinó y escuchó mi voz. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Me abriste el oído; entonces yo digo: “Aquí estoy” para hacer tu voluntad».

Llamada a una misión

Jesús nos llama personalmente y nos enseña a realizar su misma misión.

«En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés» (Mc 1, 29-31).

Me imagino a Jesús predicando en la sinagoga, enseñando a aquellos que había llamado, pero en esta escuela de oración faltaban dos discípulos: los hermanos Simón y Andrés. Entiendo, Señor, que para ti somos muy importantes; y si las personas no vienen a tus enseñanzas, tú sales en su búsqueda y realizas la misión en su casa.

Qué sentimientos los tuyos Jesús: te interesas por todo lo que vivimos. 

En este caso, la suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Cuando entraste en la casa de Pedro, qué alegría debió sentir estos hermanos al recibir a tan buen huésped que  Inmediatamente te hablaron de ella, y tú te acercaste, la tomaste de la mano.

¡Ojalá tú, Señor, entres también en nuestra casa y cures las fiebres de nuestros pecados! 

Porque todos tenemos fiebre.

Tengo fiebre cuando me dejo llevar por la ira , el resentimiento, el orgullo,el egoísmo,la indiferencia . 

Existen tantas fiebres como vicios. 

Te pedimos por nuestros familiares y amigos que tienen una fiebre muy alta, y solo tú, Jesús, cuando nos tomas de la mano, haces que la fiebre huya al instante.

Estas enfermedades no podemos curarlas por nosotros mismos; por eso tú vienes a nuestra casa, como viniste a la casa de Simón y de Andrés.

«Y la levantó, cogiéndola de la mano».

Como médico, le tomó el pulso y comprobó la magnitud de la fiebre. Él mismo, que es médico y medicina al mismo tiempo.

 Jesús la toca, se le pasa la fiebre y se pone a servirles.

No basta  que la fiebre desaparezca: una ves está sana por Jesús , se levanta para el servicio de Cristo. 

«Y se puso a servirles». Cuando nos ponemos a tu servicio es señal de que estamos bien de salud espiritual, y este servicio es la misión.

Tú nos enseñas con tu vida que realizar la misión nos cura de todas las enfermedades, a través de tu Palabra, que nos pone en actitud de servicio.

Ayúdanos, Jesús, a servirte desde tu misma misión.