VERBUMDEI EL SUEÑO DE DIOS PARA EL MUNDO
jueves, 28 de mayo de 2026
Testigos de la Esperanza
miércoles, 27 de mayo de 2026
Semblanza El sembrador de la Palabra de Dios por todo el mundo
domingo, 24 de mayo de 2026
EL PREGÓN DEL EVANGELIZADOR (Jaime Bonet).
POR QUÉ QUIERO EVANGELIZAR.
¿Por qué quiero evangelizar, anunciar la Buena Nueva del Reino, dedicarme a la propagación de la FE hasta los confines de la tierra?
¿Por qué quiero predicar el Evangelio de Jesús de Nazareth, consagrar toda mi vida a la oración y ministerio de la Palabra? ¿Por qué, para qué la Evangelización?
Porque quiero colaborar con toda mi mente, corazón y fuerzas y de la forma más eficaz a la Redención y liberación de todos los hombres.
Quiero que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Que todos puedan verse libres de toda esclavitud.
Porque quiero comunicar esta "buena noticia a los pobres, anunciar la libertad a los cautivos y dar la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor" (Is 61,1-2). "
Para hacer que los cojos anden, los leprosos queden limpios, los sordos oigan y los muertos resuciten" (Mt 11,5).
Porque ansío cambiar el odio en amor, la tristeza en gozo, la angustia y desesperación en optimismo y esperanza, la enfermedad y muerte en vida y resurrección.
Porque anhelo ver amanecer una luz radiante en tantos rostros sombríos, en tantas vidas apagadas, en tantos corazones lúgubres, en tantos pueblos que yacen en las tinieblas y sombras de muerte.
Porque me apremia poner en movimiento a tantas vidas paralizadas, sin rumbo ni sentido, ni ansias de vivir; aburridas y aletargadas, entre dudas y sospechas, incertidumbres e indecisiones, vacíos y complejos, que las quiebran y atrofian para siempre.
Porque añoro calor de hogar en tantas familias, en las que acampa más bien un aire frío de cementerio, casi sin el rescoldo del amor e intimidad, del afecto y cariño, de la espontaneidad y alegría fecunda y creadora.
Me interesa y fascina anunciar la Buena Nueva del Reino, Reino de paz y justicia, Reino de Vida y Amor, para atajar la guerra sin tregua de las distintas naciones y razas, de un continente contra otro, entre las distintas naciones y razas, y detener la lucha fratricida de los hermanos entre sí y de los hijos contra los padres.
Me urge hacer llegar el Evangelio hasta los confines de la tierra para romper las cadenas de tantos esclavos, levantar las losas que aplastan a tantos oprimidos, desatar las vendas que bloquean y eclipsan la mente de tantos desnutridos de pan, de cultura y de fe.
Quiero correr a desatar la soga de millones y millones de jóvenes que, en una desesperación como contagiosa, se alienan en busca de un suicidio colectivo.
Quiero inyectar vida con mi sangre propia, a los que en este como delirio renuncian a vivir y se sepultan en vida. Y a todos con la voz potente del Evangelio gritarles: "Joven, levántate".
No puedo cesar de proclamar la Buena Nueva de liberación, para salvar a los millones de niños cuyas vidas veo romper y desintegrar apenas abren los ojos a la luz, o en el seno mismo de sus madres.
Quisiera impedir la igualmente certísima desesperación y soledad de infierno de las mismas madres inconscientes ahora, de la monstruosidad de su pecado.
Quisiera también evitar la denigrante despreciación a nivel de estorbo y basura con que muchos hijos apartan y marginan el amor entrañable de sus propios padres y abuelos. Y devolver el gozo y la alegría a los que se sienten abandonados y como malditos por sus propios hijos.
Me inquieta y empuja el deseo de que brille el Evangelio sobre la situación crítica de tantas vidas confusas y desconcertadas, sin ningún rayo de luz que cruce su horizonte.
El riesgo mortal de sus pasos inciertos y temerarios, sin ideal que les rija, sólo a merced de una sociedad amorfa y sin espíritu, que les hace tambalear y despeñarse en el vacío de su inanición, sin camino, sin entender el por qué y el cómo de su existir, de su nacer y morir.
Me interesa llegar con el alba, al niño en su mismo germen de vida, en el propio seno materno, para protegerlo y abrigarlo con el calor que requiere y con que el Evangelio lo cuida y dignifica. Al que anhelo ver renacer y ofrecerle el caudal de gracia correspondiente a su dignidad de sacerdote, profeta y rey y que Jesús le adquirió con su sangre. Toda la riqueza del Reino, Bienaventuranzas, que a todos promete y llama.
Me preocupa y ocupa, su normal crecimiento y desarrollo, su educación y perfeccionamiento en el clima propio del amor, imprescindible para su adecuada gestación y nacimiento.
Para que sea conforme y no deforme, para que nazca hombre y no monstruo y que se exprese como normal y no subnormal o anormal. Para que no muera en el frío de la orfandad y del abandono en vida de sus mismos padres y pueda sentir su caricia suave y caliente de ellos sin que le asfixien y estrangulen.
Que desde el primer momento de su existencia encuentre el ambiente caldeado y no quede entumecido en puro feto al fallarle el calor de hogar, clima único que permite el crecimiento y desarrollo propio del hombre formalmente considerado.
Que el niño pueda abrir y desplegar más y más su vida como semilla lozana, sin contratiempos, que la tronchen. Que desarrolle y dilate en plenitud su capacidad afectiva y creadora de darse, de comunicarse y sonreír, en un diálogo de cariño y amor recíproco y mutuo con todos.
Me interesa desplegar la panorámica de la Buena Nueva ante la mirada expectante del adolescente, en la aurora de su vida, cuando va en busca de luz y de verdad, como el empuje y timidez de un paisaje que se asoma, pidiendo los destellos y el calor del sol. Es como un puñado de semillas que se abre a sementeras sin límites ni horizontes.
Nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra: "orationi el ministerio verbi instantes"(Hechos 6,4 ).
sábado, 23 de mayo de 2026
¿Me amas más que estos ?
Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero»
jueves, 7 de mayo de 2026
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“Os daré pastores según mi corazón”(Jer 3,15)
El cumplimiento de la promesa en Jesús y en sus discípulos
Jesús cumple su promesa continuará guiándonos alimentándonos y cuidándonos
"Nadie os arrebatará de mi mano".
Jesús Resucitado es el buen pastor que no, nos ha abandonado,Continúa su pastoreo junto con los discípulos ,
Por eso Cuando Jesús se aparece a los discípulos y los cita
nos vemos en Galilea allí les revela está gran proyecto de misión Mt.28,18.20
"Jesús se acercó y les habló me han concedido plena autoridad en cielo y tierra por tanto y hacer discípulos entre todos los pueblos bautizándolos consagrándolos al Padre y al Hijo y al espíritu Santo y enseñarles a cumplir cuanto os he mandado yo estaré con vosotros siempre hasta el fin del mundo "
Jesús Resucitado sigue formándonos según su corazón de buen Pastor .
Dios había hecho una promesa a su pueblo y la continúa hoy :
👉 “Os daré pastores según mi corazón” (cf. Libro de Jeremías 3,15).
Un pueblo que sufría, que estaba perdido, esperaba ese pastor.
Y esa promesa se cumple plenamente en Jesús el Buen Pastor.
Jesús no nos ha abandonado.
Él es el Pastor que cuida, guía y da la vida por sus ovejas ( Juan 10).
👉 Jesús no quiso hacer esta misión solo,nos necesita,como necesito a los discípulos y les propuso ese proyecto de formar discípulos por todo el mundo y así como envío a los discípulos hoy nos envía a nosotros.
👉 “Id y haced discípulos… yo estaré con vosotros siempre” ( Mateo 28,19-20).
Es decir, su pastoreo continúa hoy a través de sus discípulos, en la Iglesia.
Por eso necesitamos fijar los ojos en Jesús permanecer en su amor Beber de él,convivir con el hasta llegar a tener su mismo corazón de Pastor.Este es el fruto que nos ofrece
¿Y cómo es el corazón de Jesús buen Pastor?
Necesitamos contemplar fijarnos en estos rasgos que nos ayude a imitarle :
Nos conoce a cada uno y nos conduce ,nos guía ,nos instruye,
Alimenta: nos da vida, Él mismo es nuestro alimento,atraves de la Eucaristía se hace pasto
Entrega la vida: amándonos hasta el extremo,amando siempre,a todos ,y gratuitamente .
Este es el corazón de Dios.
Pero también es una llamada para nosotros:
👉 no solo somos ovejas…somos ovejas pastor llamados a ser pastores según su corazón.
No se trata de un cargo, sino de una forma de vivir:
amar, servir, cuidar, buscar al que está perdido,deshorientado,
Dicen que la oveja cuando se pierde queda atrapada entre sarsas y no sabe volver empieza a balar y solo cuando el pastor la recata puede volver
Nosotros hemos pasado por esta experiencia y hemos sido buscados,escuchados,rescatados ,atraves de personas que han sido para nosotros buen pastor ,ahora reconocemos que ha sido el Pastor quien nos ha rescatado,que nos ha amado y nos ha alimentado y está es la misma misión que hemos de continuar .
Hoy Jesús nos invita a preguntarnos:
👉 ¿reflejo yo el corazón del Buen Pastor en mi vida
Cristo es nuestro Pastor y no nos abandona.
Sigue guiando a su pueblo… y quiere hacerlo también a través de nosotros.
San Agustín. Texto avalado por su vida de pastor, pastoreo, a imagen del Mayoral del que es miembro, es hoy luz para todos nosotros.
Terminemos dejando que Dios nos llame a traves de estas sencillas líneas a hacernos cargo del rebaño que nos confía hasta dar la vida por cada oveja.
“Todos los buenos pastores son, en realidad, como miembros del único pastor y forman una sola cosa con él.
Cuando ellos apacientan, es Cristo quien apacienta.
Los amigos del esposo no pretenden hacer oír su propia voz, sino que se complacen en que se oiga la voz del esposo.
Por esto, cuando ellos apacientan, es el Señor quien apacienta;
aquel Señor que puede decir por esta razón:
‘Yo mismo apaciento’, porque la voz y la caridad de los pastores son la voz y la caridad del mismo Señor.
Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen.”
El Papa Francisco habló muchas veces sobre el tema del pastor y las ovejas.
Una de sus frases más conocidas es:
👉 “Los pastores deben tener olor a oveja”.
Con esto quería decir que el pastor —sacerdote, consagrado o cualquier discípulo de Cristo— no puede vivir lejos del pueblo, sino cercano, compartiendo sus alegrías, sufrimientos y necesidades.
También insistía mucho en que primero debemos ser ovejas que escuchan la voz del Buen Pastor, que es Jesús.
Solo quien se deja cuidar por Cristo puede después cuidar a los demás.
Jesús es el verdadero Pastor y nunca abandona a su pueblo.
El pastor auténtico sirve, no busca poder.
Debe ir a buscar a la oveja perdida, especialmente al que sufre o está lejos.
La Iglesia no está llamada a encerrarse, sino a salir al encuentro.
Todos estamos llamados, de alguna manera, a cuidar a otros con el corazón de Cristo.
👉 El pastor debe caminar delante para guiar, en medio para acompañar y detrás para ayudar al que se queda atrás.
Y todo nace de mirar a Jesús, el Buen Pastor que: conoce a sus ovejas, las llama por su nombre,y da la vida por ella.