domingo, 22 de marzo de 2026

Experiencia Misionera

Testimonio Misionero 
 Mi primer encuentro que tuve con Jesús , como conocí al verbum Dei , mi experiencia misionera.
Comenzaré diciendo antes unas palabras que me dirigió el Señor "Antes de que tú nacieras ya te consagré y te destiné a ser profeta de las naciones.
Tú exclamaste hay Señor cómo podría yo hablar que soy tan joven no me digas que eres muy joven, Irás a donde yo quiera que te envíe y Proclamarás todo lo que yo te mande, 
No tengas miedo por que yo estaré Contigo’’ (Jr1, 5-7).
Esto yo lo desconocía, desconocía tú llamada, desconocía que tenías una misión para mi, sin embargo me elegiste, no por ser la más grande, la mas inteligente, sino sencillamente porque me amabas.
” Porque tú eres un pueblo consagrado al Señor , tu Dios
El Señor, tu Dios, te ha elegido para pueblo suyo entre todos los pueblos que hay sobre la tierra.
El Señor se fijó en vosotros y os eligió, no por ser el pueblo
más numeroso entre todos los pueblos, ya que sois el más pequeño de todos.
 Porque el Señor os amó.(Dt 7,6-8)
Y me prometio una gran descendencia más numerosa que las Estrellas del cielo y las arenas del mar y me dijo : " No temas yo soy tu protector, tu recompensa será muy grande’’.
Pero uno es ambicioso y lo que quiere es ser alguien en la vida, ser una persona plenamente realizada y le pregunté:
¿ Señor qué me vas a dar? Y me contesto: "Mira el cielo y si puedes cuenta las estrellas, pues bien así será tu descendencia ".(Gn15,5)
Y así lo hice, miré al cielo y estaba totalmente estrellado y yo me lo creí.
Entonces comenzó mi historia.

Soy de la familia Vélez Henao Colombiana de la ciudad de Madellin 
Mis padres José Joaquín Vélez Sánchez y María Ofelia Henao López.
Fuimos 10 hijos ,9 de padre y madre y un hermano de parte de mi padre
dos niñas que murieron antes de que yo naciera siendo yo la última en nacer .actualmente somos 7 hermanos mis padres ya fallecieron mi madre partió de este mundo a las moradas del cielo a los 49 años acabando de cumplir mis ll años , mi padre también fallecio siendo yo Misionera, partió a las moradas del cielo a los 75 años .
siempre fui una niña muy consentida por mis padres ,con la muerte de mi madre me quedaba solo con el amor de mi padre ,de mis profesores y de mis hermanos ,fui creciendo creo con el cuidado de mi madre desde el cielo
Y de mi padre en esta tierra y de mi hermana Cecilia la mayor que se fue a vivir a nuestra casa junto con su esposo y sus dos niños más adelante cuando mis hermanos se fueron casando yo me fui a vivir con mi hermano junto con mi cuñada 
Mi vida ya le pertenecía a Dios aunque nadie lo sabía, yo tampoco, a los 17 años hice la pregunta en clase de religión ¿Qué se necesita para tener vocación? la religiosa me contestó, no te preocupes que tú no tienes vocación, todos nos pusimos a reír.La verdad ni me lo había planteado.
Comencé a dar catequesis de primera comunión pero no por inquietud, sino porque me habían ofrecido otras compañeras.Ese año comencé a participar en diferentes grupos de oración ,de teatro,etc.
Un día me prestaron un libro de Madre Teresa de Calcuta y me llamó la atención como una mujer tan mayor podía hacer tanto bien, y yo tan joven no estaba haciendo nada, esto me interpeló y me surgió la inquietud de poder hacer algo por los demás, me fui al sacerdote junto con dos amigas, para expresarle mis inquietudes, como por ejemplo, visitar los tugurios, (Las chabolas) los enfermos, etc. Me preguntó la motivación, le contesté que no me gustaba la pobreza de Colombia, pero él me dijo no se puede poner parches a una situación que es mundial hay que atacar la raíz, pero yo quise ser fiel a mis inquietudes y comencé a visitar los tugurios, les llevaba ropa y comida, pero yo en medio de mis actividades me sentía insatisfecha, porque cada vez más miseria.
Terminando mis 17 años me sentía vacía, había hecho muchas cosas, pero no solucionaba nada, un día mí hermano me sorprendió llorando y me preguntó que me pasaba le respondí yo no soy feliz, el quiso darme muchas justificaciones del porqué si era feliz, pero El desconocía lo que pasaba en mí interior, yo experimentaba que el hacer cosas no me bastaba, sino que se necesitaba un sentido para vivir y yo no lo había encontrado, no podía engañarme a mí misma, por fuera tenía una máscara que aparentaba ser feliz pero por dentro, vivía insatisfecha.
Al día siguiente cumplía 18 años, me felicitaron, me pidieron unas palabras, para todo el grupo, y recuerdo que dije: Cumplo 18 años de vida y me pregunto: ¿Qué he construido de ella?Nada, respondí , he hecho muchas cosas, pero no me son suficientes. En ese momento comenzó mi búsqueda, y se cumple la palabra de Dios que dice:
"Pedid y se os dará,buscad y hallareis, porque el que busca encontrará. "(Lc 11,9 )
Lo más grande es reconocer y enfrentarse con la realidad, que algo me falta, pero no evadir, sino buscar y así lo hice. Ese año hicieron una convivencia en mi curso, en el colegio Santa Juana de Lestonac .
Dios me sorprendió, tuve una experiencia en la que me llegó una palabra de Dios que decía :"Yo soy la luz del mundo " Me invitaba a ser de mi vida luz del mundo. Yo respondí sencillamente que si, escribí una carta a Dios diciéndole que contara conmigo, me sentía muy pequeña como un grano de arena, pero me ilusionaba este proyecto .A partir de esa convivencia, Dios firmó una alianza conmigo, sin que yo lo supiera, y mi vida cambió. Comencé primero por un camino de reconciliación, después por un camino de valoración. Mi vida era muy importante, Dios la necesitaba para esta humanidad. Tenía la certeza que el mundo cambiaría, que la fraternidad era posible, que nuestra sociedad podía tener unas estructuras nuevas, que el amor lo podía cambiar todo, y ese amor no era el mío, ni el de los demás, sino el Amor de Dios, en los corazones de los hombres. Comprendí que la raíz estaba, en descubrir el Amor de Dios.
Entendí que si había miseria, violencia no era, porque faltaran cosas, como alimentos, ropa, sino el amor de Dios en los corazones, pero este amor se desconocía, y yo era la primera que tenía que conocerlo. Ese año conocí a las misioneras Verbum Dei, me invitaron a un retiro, allí descubrí a través de la Palabra de Dios mi vocación cuando leí : (Is 54 1-10) que dice:"Grita de alegría,tu que no has dado a luz,prorrumpe en gritos de gozo, tú que no has estado de parto.Pues son más numerosos los hijos de la abandonada que los hijos de la casada -dice el Señor-.Ensancha el espacio de tu tienda,despliega tus toldos sin reparo,alarga tus cuerdas, asegura tus estacas.Pues te ensancharás a derecha e izquierda,tu raza poseerá naciones y poblará ciudades asoladas.No temas, pues no tendrás ya que avergonzarte;no te sonrojes, pues no serás ya confundida;olvidarás el pecado de tu juventud Pues tu esposo será tu creador,cuyo nombre es Señor todopoderoso;tu redentor, el Santo de Israel,
que se llama Dios de toda la tierra."
Entendí que Dios tenia reservada para mi una misión, me iba enamorando cada vez mas de Dios, pero era Él quien estaba enamorado de mi,hice muchos retiros, donde iba conociendo a Dios, y descubría la llamada pero no sabía en qué lugar me necesitaba.Todos los carismas me gustaban, porque en todos veía necesidad, de unos brazos generosos que se entregaran gratuitamente, pero era imposible abarcarlos todos ya que era un carisma especifico al que me llamaba. Emprendí la búsqueda, hasta que lo encontré en la Palabra de Dios Jn 17 La oración de Jesús dirigida, al Padre , encontré el carisma que el señor tenía para mí, la misma misión de Jesús, oración y predicación de la palabra, descubría el deseo de Jesús que el Padre fuera conocido por los discípulos y que a través de ellos muchos pudieran creer en Él."Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo, y por ellos ruego, para que por medio de su palabra, crean en mi."Me dio mucha felicidad poder descubrir el carisma, que Dios tenia para mi, entonces continúe mi proceso de fe,cada día me levantaba a orar, y esa misma oración la comunicaba a mis amigas. 
Más adelante, entraba a la comunidad de misioneras, pues encajaba con el carisma que yo entendía, mi familia no lo comprendía porque desconocían todo esta vivencia de fe, para ellos era frustrar una vida, pero yo entré, aunque no estuvieran de acuerdo.
Yo tenía 22 años, estaba muy convencida de lo que hacia. Estaba muy feliz, la verdad es que estaba muy enamorada de Dios, y nada me costaba, vivíamos en una casa de campo en Prado, un pueblo de Medellín,eramos 20 misioneras jóvenes allí me esperaban con una canción:" A entrado en casa una nueva hermana, viene para darle la vida a Dios "… estaban vestidas de monjas con habito, diciendo que todas teníamos que vestir así, era una broma, bueno todo eran novedades, Al mes siguiente, teníamos visitas familiares, yo estaba la verdad muy asustada, y le pedí ayuda a una misionera con la guitarra, me visitaron 30 entre hermanos, cuñados y sobrinos, pero me vieron tan feliz, que aceptaron.
la verdad fue un año maravilloso,
Después de dos años, me enviaron a Venezuela
Allí estuve En una pequeña
ciudad San Cristóbal, fue una experiencia muy bonita, de mucho apostolado,ese año hice mis primeros votos, donde nuevamente le dije si a Dios a través de los votos de pobreza, castidad y obediencia me consagraba Dios. Claro que yo ya estaba consagrada de corazón, pero era necesario explicitarlo, a través
de la iglesia.Anita Moranta Responsable general me propuso
venir a España a estudiar la teología Yo dije que si, y ese mimo año 1986 viajaba a España, junto con otras misioneras ,Madrid España era para mí otro mundo, pero veía que Dios cumplía su promesa en aquel retiro cuando me dijo :" Te extenderás a derecha y a izquierda."Pero sobre todo “Ensancha el espacio de tu tienda "porque me encontré con un grupo de lo más variado, de todas las razas y naciones, y estados matrimonios, misioner@s, nos unía el único lenguaje, el Amor de Dios, estudié la teología, con todo este grupo de herman@s, la experiencia fue de fraternidad, de reino de Dios, estudiábamos en la ciudad de Alcalá de Henares, un palacio donde vivieron los Reyes católicos, claro que estaba en ruinas en ese momento, pero lo necesitábamos para vivir. llevaba 5 años de vida misionera y me propusieron hacer mis votos perpetuos fue para mí de mucha alegría, Jaime nuestro fundador nos preparó 6 meses antes,profundizando las constituciones y nos fué transmitiendo el carisma en las formaciones que nos daba ,nos hablaba del paso tan importante que íbamos a dar. Fue muy bonita la experiencia hicimos nuestros votos perpetuos 20 misioneras el 5 de agosto en año 88 misioneras de distinta nacionalidad. 
Yo diría que fue el momento más feliz de mi vida ,el consagrarme para siempre a Dios.Ya mi vida no me pertenecía era de Dios,misionera para toda una eternidad. Nuestra boda se realizó en la capilla de la misión en Siete Aguas un lugar hermoso.
Mas adelante, continuamos nuestros estudios , en un pueblo de Madrid llamado Loeches, un terreno que nos donaron y nos íbamos cada día a a preparar el lugar donde se hizo una capilla grande y ese año se ordenaron un montón de misioneros y se hizo una casa de Ejercicios Espirituales y en las casitas prefabricadas vivíamos las misioneras, en otro extremo Vivian los misioneros y en el otro los matrimonios misioneros. Esto era en el año 1990.Era verdaderamente un pueblo de Dios y allí terminé la teología en el año 91.
El Espíritu Santo me envío a Colombia
Mi tierra querida, la palabra que escuchè, de parte del Señor fue: "He visto la aflicción de mi pueblo, conozco sus angustias, sus sufrimientos, ve pues yo te envío".(ex3,7)
Yo me sentía muy pobre, pero me hacía mucha ilusión, así que le dije al señor, cuenta conmigo, pero dame una señal de que me envias, y me contesto: "Yo mismo iré contigo”
Me encontraba de nuevo en tierras, montañosas y lindos paisajes, pero sobre todo, con los hijos de Dios los mas amados, allí me encontré con tres misioneras, mi pequeña comunidad, un gran cambio después de vivir con mas de 100 personas, pero el Señor me hizo entender, que me tocaba crear el pueblo de Dios, así que por medio de convivencias, retiros, escuelas de evangelización, yendo a colegios,universidades, el Señor fue escogiendo personas con la misma misión. Jóvenes matrimonios, de toda clase y condición social. formando una comunidad de fe,con un dinamismo misionero, predicando ellos, en las convivencias y enseñando a orar, formando pequeñas fraternidades en las mismas universidades y barrios,viviendo la misión a tiempo y destiempo, todo el día entregándome, hasta el final.Despues de 4 años el Espíritu Santo me envió a Bolivia
MISION EN BOLIVIA
Cochabamba, una pequeña ciudad muy bonita nosotras vivamos en la periferia en una casa que nos habían prestado estaba al lado de una laguna y de una petrolera que todos sus desechos iban a dar a la laguna y desprendía un mal olor en todo el ambiente. al rededor había muchas casas de barro y las carreteras de tierra, pero habitadas por gente, muy alegre a pesar de la pobreza. Allì me esperaba mi comunidad dos misioneras junto con un grupo de jóvenes universitarios estos jóvenes que iban a trabajar conmigo en el barrio los Molinos, querían aplicar sus conocimientos enseñando a niños a leer y a escribir, otros, las matemáticas, etc.-estos jóvenes eran hijos de estas familias pero se habían promocionado y estaban en la universidad con una disponibilidad de enseñar sus conocimientos .con ellos comencé una escuela de la palabra en la misma universidad y les enseñe a orar y cada día teníamos pautas de oración ,empezamos a ir al barrio los molinos un lugar en extrema pobreza eran personas que vivían en carpas muchos de ellos . Hicimos una misión en la Paz. pudimos celebrar el comienzo del año nuevo, era como vivir la navidad, un cielo estrellado, casitas de barro, los pastorcitos con sus rebaños, parecía un Belén viviente ,el paisaje era precioso. Recibimos mucha a acogida, de parte de la gente , su sencillez, la alegría, generosidad, respeto, los valores, que nos trae Jesús en la Navidad.allí volví a escuchar la llamada de Dios: entendía que me decía:"Quiero nacer de nuevo en tu corazón".Pero yo no entendía nada, de todo lo que me sucedía a nivel interior la pobreza, no me gustaba, ni la aceptaba pero me estaba perdiendo la riqueza autentica, el valor de Dios en el corazón.
recuerdo una noche que me fui con la misionera a orar y el cielo estaba llenito de estrellas un silencio total que escuchaba los latidos del corazón entendía que en esos latidos del corazón Dios me estaba hablando disfrutè mucho de esos momento de relación con Dios donde experimentaba que en la pobreza estaba presente porque él era la única riqueza. Estos 15 días que estuvimos nos ayudó mucho después volvimos a Cochabamba a continuar nuestra actividad misionera. mas adelante como cada año hicimos nuestro mes de Ejercicios en Perú , pasamos primero por Arequipa, allí nos recibieron las misioneras y después nos fuimos todas juntas a Lima donde tuvimos nuestros ejercicios en puente piedra , me parecía llegar al desierto ,después de los Ejercicios espirituales que nos lo dio Jaime Bonet nuestro fundador.
El Espíritu me envió de nuevo a España en Marzo del año 97.
MISION EN ESPAÑA
Siete Aguas un pueblo de Dios, vivían un grupo de misioneras, me estimuló sus vidas, ya que eran de las primeras misioneras: El Señor me esperaba, donde, entendí que me necesitaba, que él estaba vivo, pero en los hermanos, y que estaba, muy necesitado. Entendí que en estas tierras, Españolas, el hambre más fuerte, era la falta de conocimiento de Dios, me necesitaba, para dar la Palabra de Dios. Así que comencé a dar Palabra de Dios por todos los pueblos, me sentía una madre con un reguero de críos ya que eran jóvenes, adolescentes, pero de buena madera, mi primer pueblo de misión fue san San Antonio allí comencé a dar confirmación Mas adelante tuve una pascua juvenil, con un grupo de discípulos y misioneros, todos estos adolescentes eran de distintos pueblos de valencia muchos eran de un pueblo que se llamaba Xativa.De todo este grupo se formó un grupo de Monitores, preparándolos, para realizar un campamento de distintos lugares de España venían de valencia, de Madrid , de Barcelona,Zaragoza .La experiencia fue muy positiva, tanto para mi como para los discípulos y aprovechando que estaba nuestro fundador en el poblado le pedimos que le hablara a los juveniles y Jaime subió al albergue y y allí les habló muy entusiasmado. Después de unos Ejercicios Espìrituales,el Espíritu me enviaba muy cerca
próximo destino Valencia: allí la experiencia fue un trabajo apostólico de eclesialidad un trabajo en conjunto con los misioneros, matrimonios ,discipulas,siendo yo la responsable de la comunidad de Misioneras. Ese año trabajé mucho, terminando el año, con el camino de Santiago, 15 días, con 40 juveniles la experiencia, fue muy buena ya que los mismos juveniles predicaban en la eucaristía, caminamos 200Km.en totalidad,Dios me dio las
fuerzas, porque la verdad tenía miedo,de no ser capaz. pero para Dios no hay nada imposible. después del camino de Santiago, les dimos unos ejercicios espirituales a los discípulos de Valencia,
de 10 días, continuando con el encuentro mundial en Roma. que para mi fue un regalo de Dios poder participar estuvimos 10 días era precioso ver tantos
jóvenes a nivel mundial, y ver al papa Juan Pablo II,tan mayor pero la capacidad de congregar gente de todo el mundo. Terminamos al final de 10 días con un encuentro en el Verbum Dei.En Asis lugar donde nacio francisco de Asis.
Luego hice mis ejercicios espirituales, donde me dijeron que tenía que descansar, y descansè un mes en loeches y el Espíritu Santo me fue preparando mi próximo destino.
Badajoz me sentía que volvia a empezar ha sembrar, en un lugar para mi
 desconocido,la gente muy acogedora, ese año tuve la alegría de tener a mí hermano ya que hacía muchos años no había ido a visitar mi familia
pues Dios me los trae aquí. En octubre mes de las misiones, me enviaron a predicar a Córdoba, allí conocí a un sacerdote, con el que mi hermano comenzó a trabajar en una residencia de ancianos. Muy agradecida con Dios por todos esos detalles de amor con mi vida. 
En navidad hicimos la ruta de Belén Jesús que pide posada, en las casas, fuimos por las casas, anunciando la buena nueva, del nacimiento de Dios para que Jesús sea acogido en los corazones de los hombres. En España no es costumbre,pero Jesús me hizo entender que era necesario reavivar la fe esa fe sencilla de creer que Jesús nace nuevamente en nuestros hogares. fue una experiencia muy bonita de dar gracias a Dios por este nuevo nacimiento en este pequeño pesebre ciudad de Badajoz.Vivi 4 años realizando la misión y nuevamente el Espíritu me envía 
DE BELEN A NAZARET
DE BADAJOZ A SIETE AGUAS
En el año 2004 ,fue una experiencia de desinstalación a todos los niveles ya no estaba en la ciudad, sino en la montaña, donde recibí el frescor de la fuente viva.
vivimos la pascua,recuerdo que a mí me tocó reavivar la llama en un símbolo que hicimos en un acto penitencial, muy significativo.
A esto me llamaba el Señor a reavivar esa experiencia de Dios en los corazones que él me confiaría.Y así fue un año muy misionero como lo ha sido hasta ahora.
Durante el curso realizamos varias convivencias que nos pedían de distintos parroquias , también el poder colaborar con la diócesis de Valencia en la pastoral vocacional en el seminario menor, con retiros en Siete Aguas.una experiencia maravillosa entre ellos algunos son sacerdotes.
Me sentía muy contenta en la misión aquí en siete aguas pero el Espiritu santo me hizo entender que ya era hora de irme a otro lugar y lo hable con la responsable general de las misioneras que acaba


amada y en estas convivencas es lo que uno experimenta mucho amor de Dios atraves de cada detalle,cada entrega y ver la alegría en el servicio, también  ver la obra de Dios en cada una de los que daban los testimonios estaba cada vez mas asombrada de los milagros de Dios ,  cada momento lo vivía único y especial para mi  me sentí muy amada por Jesús y me decía en cada momento esto es por que te amo.
Quiero terminar agradeciendo a cada una de vosotras por la labor Misionera que estáis haciendo porque mi e labor misionera es una opción con toda la disponibilidad total ,pero vosotras mujeres y muchas casadas con hijos y ver tanta entrega es de poder agradecer y decir de parte de Jesús Resucitado Gracias 
Y gracias también por acogerme y ser parte de esta laburo tan hermosa de acercar a los hermanos a qué experimenten el amor de Dios porque Jesús está vivo y ya resucitado.


EL PREGÓN DEL EVANGELIZADOR (Jaime Bonet).


POR QUÉ QUIERO EVANGELIZAR.


¿Por qué quiero evangelizar, anunciar la Buena Nueva del Reino, dedicarme a la propagación de la FE hasta los confines de la tierra? 

¿Por qué quiero predicar el Evangelio de Jesús de Nazareth, consagrar toda mi vida a la oración y ministerio de la Palabra? ¿Por qué, para qué la Evangelización?

Porque quiero colaborar con toda mi mente, corazón y fuerzas y de la forma más eficaz a la Redención y liberación de todos los hombres.

 Quiero que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

 Que todos puedan verse libres de toda esclavitud. 

Porque quiero comunicar esta "buena noticia a los pobres, anunciar la libertad a los cautivos y dar la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor" (Is 61,1-2). "

Para hacer que los cojos anden, los leprosos queden limpios, los sordos oigan y los muertos resuciten" (Mt 11,5). 

Porque ansío cambiar el odio en amor, la tristeza en gozo, la angustia y desesperación en optimismo y esperanza, la enfermedad y muerte en vida y resurrección.

Porque anhelo ver amanecer una luz radiante en tantos rostros sombríos, en tantas vidas apagadas, en tantos corazones lúgubres, en tantos pueblos que yacen en las tinieblas y sombras de muerte. 

Porque me apremia poner en movimiento a tantas vidas paralizadas, sin rumbo ni sentido, ni ansias de vivir; aburridas y aletargadas, entre dudas y sospechas, incertidumbres e indecisiones, vacíos y complejos, que las quiebran y atrofian para siempre.

Porque añoro calor de hogar en tantas familias, en las que acampa más bien un aire frío de cementerio, casi sin el rescoldo del amor e intimidad, del afecto y cariño, de la espontaneidad y alegría fecunda y creadora. 

Me interesa y fascina anunciar la Buena Nueva del Reino, Reino de paz y justicia, Reino de Vida y Amor, para atajar la guerra sin tregua de las distintas naciones y razas, de un continente contra otro, entre las distintas naciones y razas, y detener la lucha fratricida de los hermanos entre sí y de los hijos contra los padres.

Me urge hacer llegar el Evangelio hasta los confines de la tierra para romper las cadenas de tantos esclavos, levantar las losas que aplastan a tantos oprimidos, desatar las vendas que bloquean y eclipsan la mente de tantos desnutridos de pan, de cultura y de fe. 

Quiero correr a desatar la soga de millones y millones de jóvenes que, en una desesperación como contagiosa, se alienan en busca de un suicidio colectivo.
Quiero inyectar vida con mi sangre propia, a los que en este como delirio renuncian a vivir y se sepultan en vida. Y a todos con la voz potente del Evangelio gritarles: "Joven, levántate". 

No puedo cesar de proclamar la Buena Nueva de liberación, para salvar a los millones de niños cuyas vidas veo romper y desintegrar apenas abren los ojos a la luz, o en el seno mismo de sus madres. 

Quisiera impedir la igualmente certísima desesperación y soledad de infierno de las mismas madres inconscientes ahora, de la monstruosidad de su pecado. 

Quisiera también evitar la denigrante despreciación a nivel de estorbo y basura con que muchos hijos apartan y marginan el amor entrañable de sus propios padres y abuelos. Y devolver el gozo y la alegría a los que se sienten abandonados y como malditos por sus propios hijos. 

Me inquieta y empuja el deseo de que brille el Evangelio sobre la situación crítica de tantas vidas confusas y desconcertadas, sin ningún rayo de luz que cruce su horizonte.

El riesgo mortal de sus pasos inciertos y temerarios, sin ideal que les rija, sólo a merced de una sociedad amorfa y sin espíritu, que les hace tambalear y despeñarse en el vacío de su inanición, sin camino, sin entender el por qué y el cómo de su existir, de su nacer y morir.

Me interesa llegar con el alba, al niño en su mismo germen de vida, en el propio seno materno, para protegerlo y abrigarlo con el calor que requiere y con que el Evangelio lo cuida y dignifica. Al que anhelo ver renacer y ofrecerle el caudal de gracia correspondiente a su dignidad de sacerdote, profeta y rey y que Jesús le adquirió con su sangre. Toda la riqueza del Reino, Bienaventuranzas, que a todos promete y llama. 

Me preocupa y ocupa, su normal crecimiento y desarrollo, su educación y perfeccionamiento en el clima propio del amor, imprescindible para su adecuada gestación y nacimiento. 

Para que sea conforme y no deforme, para que nazca hombre y no monstruo y que se exprese como normal y no subnormal o anormal. Para que no muera en el frío de la orfandad y del abandono en vida de sus mismos padres y pueda sentir su caricia suave y caliente de ellos sin que le asfixien y estrangulen.

Que desde el primer momento de su existencia encuentre el ambiente caldeado y no quede entumecido en puro feto al fallarle el calor de hogar, clima único que permite el crecimiento y desarrollo propio del hombre formalmente considerado. 

Que el niño pueda abrir y desplegar más y más su vida como semilla lozana, sin contratiempos, que la tronchen. Que desarrolle y dilate en plenitud su capacidad afectiva y creadora de darse, de comunicarse y sonreír, en un diálogo de cariño y amor recíproco y mutuo con todos. 

Me interesa desplegar la panorámica de la Buena Nueva ante la mirada expectante del adolescente, en la aurora de su vida, cuando va en busca de luz y de verdad, como el empuje y timidez de un paisaje que se asoma, pidiendo los destellos y el calor del sol. Es como un puñado de semillas que se abre a sementeras sin límites ni horizontes.

Nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra: "orationi el ministerio verbi instantes"(Hechos 6,4 ).

jueves, 19 de marzo de 2026

ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO JAIME BONET


UN FUEGO  QUE ENCENDIÓ OTROS FUEGOS

Jaime Bonet fue un fuego que arde, que quema  y que rápidamente se esparce. Contagiaba naturalmente el fuego que llevaba por dentro, despertando en aquellos que le escuchaban el deseo de entrar en el corazón ardiente de Dios. Podríamos describir a Jaime como la "Zarza Ardiendo" que atrajo a Moisés, en el libro del éxodo, capítulo 3:

¿Cómo es posible que en medio del desierto una zarza ardíera  sin consumirse? Era tal el atractivo de este acontecimiento, que el entonces futuro líder del pueblo de Israel se acercó tanto, que pudo escuchar la voz de Dios. 


Fue un hombre muy sencillo, pedía ser llamado simplemente "Jaime" . Era como esa zarza que a ojos humanos podría parecer un arbusto espinoso, pero su relación tan íntima con Dios que empezó a sus 14 años, le consumía por dentro, como ese fuego aprisionado en los huesos que no se podía Apagar, 

 como bien lo describe el profeta Jeremías

(cf Jr.  20, 9).

Él veía en cada persona aún Moisés en búsqueda, donde otros verían un pecador, él encontraba a un futuro líder para guiar al pueblo de Dios. Por lo tanto, su urgencia misionera y  su capacidad para confiar en los demás, le hizo rodearse de líderes, personas de todas las edades razas y culturas  que captaron la urgencia de Dios a través de ese mismo fuego seductor recibido por el contacto con la palabra y el deseo de predicarla. Y así fue Cómo creció rápidamente el Verbum Dei obra que Dios puso en sus manos. 

Como fuego que era, en ocasiones llegó a parecer impetuoso e impulsivo, pero la sed por llevar el amor del padre a todos sus hijos, lo consumía por dentro :"Me apasiona brindar el evangelio vivo, crudo, al natural, a esos grupos de juventud inquieta y rebelde, insatisfecha e conformista, que protesta y se encara, con todo, paraque pueda empuñar la espada de la verdad."

 ¿Cuál es el secreto de este fuego que le devoraba y le daba esa urgencia misionera constante? 

El mismo Jaime lo Explica en una de sus cartas escritas en 1995:

"La mirada afectiva y efectiva de la Trinidad, más allá de toda intuición humana, se concentra en nosotros como toda luz y calor del Sol en un pequeño espejo, sin velos ni interferencias, ni disimulo alguno, en sincera y efectiva pobreza, castidad y obediencia "arde en nuestro corazón y prende en nuestros huesos".

Es el fuego que vino a prender Cristo como llama devoradora, hambrienta de abrazar y abrasar la tierra.Es la hoguera de amor que ansía y necesita nuestra afectividad para nutrir y conformar en Cristo nuestra vocación y misión. 

 Es el Hogar  que cada uno de nosotros está llamado a engendrar, transformar y multiplicar.

 Es la razón y el fruto propio, normal, diario, de nuestra oración transformante y generadora de vida. " Jaime Bonet. 


 

sábado, 14 de marzo de 2026

amada y en estas convivencas es lo que uno experimenta mucho amor de Dios atraves de cada detalle,cada entrega y ver la alegría en el servicio, también  ver la obra de Dios en cada una de los que daban los testimonios estaba cada vez mas asombrada de los milagros de Dios ,  cada momento lo vivía único y especial para mi  me sentí muy amada por Jesús y me decía en cada momento esto es por que te amo.
Quiero terminar agradeciendo a cada una de vosotras por la labor Misionera que estáis haciendo porque mi e labor misionera es una opción con toda la disponibilidad total ,pero vosotras mujeres y muchas casadas con hijos y ver tanta entrega es de poder agradecer y decir de parte de Jesús Resucitado Gracias 
Y gracias también por acogerme y ser parte de esta laburo tan hermosa de acercar a los hermanos a qué experimenten el amor de Dios porque Jesús está vivo y ya resucitado.

FORMACIÓN SOBRE LA RESURRECCIÓN

                                FORMACIÓN SOBRE  LA RESURRECCIÓN                       

Todavía estamos en tiempo pascual y creo muy oportuno poder seguir reflexionando sobre este Misterio Pascual ya que es el centro de nuestra existencia, el que da sentido a nuestro vivir. Me parece muy pedagógico el camino que La Iglesia nos hace hacer a los cristianos. Cuarenta días antes y cincuenta después...y no nos sobra nada para poder captar la hondura de lo que es y de lo que afecta a nuestra vida concreta.

No sé si voy a decir algo nuevo,  pero  sí me gustaría poder recordar algunas cosas que son esenciales para nosotros, ya que recordar significa pasar otra vez por el corazón, y de esto se trata que nuestro corazón arda como recordaban los dos discípulos de EMAÚS.

Nosotros, cada Domingo después de escuchar la homilía, de pie recitamos nuestra Profesión de Fe y en ella decimos, Creo en Jesucristo que fue muerto y al tercer día Resucitó. A veces lo pasamos tan  rápido y tan resabido que nos pasa por alto qué es lo que en realidad decimos. Es decir que profesamos que Jesús, el que colgaron de una cruz, está Vivo. Es El viviente, está en medio de nosotros, porque si esto no fuera verdad como nos dice S. Pablo en su primera carta a los Corintios en el capítulo 15, seríamos los más desgraciados de este mundo.


1.-Dos Formas de resucitar

No nos resulta fácil captar bien lo que es La Resurrección, por eso me gustaría pararme un poco ahí.

Nos conviene anticipar aquí una observación si queremos entender la resurrección de Jesús. Porque esta palabra tiene dos significados muy diferentes y no entenderemos nada si no los distinguimos. Buena parte de los equívocos vienen de olvidar esta distinción.

Porque resucitar de entre los muertos tiene dos acepciones completamente distintivas y los hombres tendemos a entenderla siempre en la  primera e inferior de ellas:

En el sentido que podríamos llamar terrestre. Resucitar sería simplemente volver a la misma vida que tenía antes, reanudar lo que la muerte interrumpió. En este sentido, El Resucitado no tiene una nueva vida, sino una segunda parte de la misma vida; siguiendo atado a la fugitividad, continúa siendo mortal.  Esta fue la resurrección de Lázaro. Ésta parece ser la única resurrección a la que el hombre aspira.

Pero esta resurrección, aun siendo muy importante, no resuelve ninguno de los grandes problemas humanos. La muerte sigue siendo muerte, el hombre sigue encadenado al tiempo y a la fugacidad. Esa resurrección es, en realidad, más una suspensión o un retraso de los efectos de la muerte, que una verdadera resurrección. No es una victoria sobre la muerte, no es entrada a una vida plena y total.

Cuando hablamos de la  Resurrección de Cristo hablamos de mucho más. Jesús, al resucitar, no da un paso atrás, sino un paso adelante. No es que regrese a la vida de antes, es que entra en la vida total. No cruza hacia atrás el umbral de la muerte, sino que da un vertiginoso salto hacia delante, penetra en la eternidad; no reingresa en el tiempo.

 Jesús después de la resurrección,  no vuelve a estar vivo, sino que se convierte el “El Viviente”, en el que ya no puede morir. No es que regrese por la puerta desde donde salió, es que se encuentra y descubre una nueva puerta por la que se escapa hacia las praderas eternas.

 Su resurrección no aporta, pues, un trozo más a la vida humana. Descubre una nueva vida.


2.-Imágenes que nos pueden ayudar a la comprensión.

   El ser superior entiende el paso superior. Imaginemos que podemos dialogar con el feto en el seno de la madre a punto de nacer. lo encontramos todo preocupado porque no sabe lo que le puede suceder. Él ahora se encuentra bien, está protegido, tiene alimento, no se tiene que preocupar para respirar...y en estas condiciones le dijéramos: mira ahora tu vas a pasar a un lugar........serás independiente, pues podrás comer, respirar por ti mismo.... Su respuesta sería, dejadme en paz aquí estoy bien y este mundo esta cualidad de vida que me cuentas yo no la conozco. Aquí yo estoy seguro... su respuesta es la misma que nosotros hacemos cuando nos hablan de esta nueva vida que el resucitado ha adquirido, una vida plena, una vida total que ya no está sometida a la muerte, que ya no puede morir, que ya no está sometida al factor tiempo y espacio, limites...Lo más que aspiramos es a una reanimación. Volver al mismo sitio con un poco más de comodidad que la que hemos tenido hasta ahora. Nos conformamos a lo que se nos presenta, no a los que nuestro corazón reclama.


3.-La Resurrección: verdad Cristiana y verdad Racional

 Para esto, tenemos que saber conjugar el sentido histórico, (lo que pasó y como lo vivió la primera comunidad), y el sentido que tiene para nuestra vida concreta.

Muchos cristianos decimos creer en la resurrección de Jesús, pero esto no tiene en la practica ninguna consecuencia, todo continua igual en nuestras vidas. Celebramos con más fuerza los días de pasión  que la vigilia Pascual. Parece que hemos de aprender de la muerte del Señor y poco o nada de la Resurrección.

La afirmación de que Jesús ha resucitado solo se hace pleno y tiene sentido cuando después de la afirmación, revoluciona nuestra vida personal y comunitaria, hay cambios concretos y reales como los hubo en los primeros apóstoles. El cambio que la resurrección produjo en ellos, no fue una ilusión, fue un hecho real , basado en otra hecho real: La nueva vida del Cristo vencedor de la muerte.

  Por esto  podemos concluir que una constatación de la resurrección como un simple hecho que nada significa para nosotros no seria una verdad cristiana. Pero también podemos decir que una  afirmación de fe que no se basara sobre en la certeza de que esa resurrección  es un hecho verdadero no seria  una verdad racional. Son los dos extremos  los que deben ser evitados: la afirmación de la resurrección como un hecho histórico gemelo a los demás hechos históricos, y la reducción de la fe en la resurrección a puro subjetivismo ajeno a toda historicidad.


4.-Cristo resucitado: El mismo y distinto

   Hemos se señalado ya cómo la  Resurrección no es simplemente vuelta a la vida.

Cuando se len los evangelios en los relatos de las apariciones una de las cosas que comprobamos es que el Cristo resucitado es el mismo y es distinto. Si de algún modo no fuera el mismo, no podríamos hablar de resurrección, porque no sería Jesús y no sería reconocido por los suyos, salvo como fruto de un engaño. Si de algún modo no fuera distinto, ante Jesús de Nazaret, pero no ante El Señor de la vida y de la muerte.

   Es el mismo, los suyos lo reconocen. Dicen: es el Señor. Le distinguen por su acento, sus marcas, sus maneras, sus gestos. Se diría que los evangelios nos ofrecen todo un retrato de identidad.

   Pero al mismo tiempo, encontramos en el resucitado algunas características muy nuevas. Jesús es ahora alguien fuera de este mundo, que no está envuelto por el cosmos, sino que el mismo que envuelve el cosmos

 Por eso el resucitado es difícil de reconocer. Los testigos tienen ante él  una impresión extraña, la de encontrarse con alguien a quien conocen, pero que es al mismo tiempo un intruso, una especie de pasajero clandestino, venido de otra realidad.

    Parece que los evangelistas tuvieron una especial interés en señalar este doble filo de su existencia. Pudieron presentarlo según los clásicos mitos o categorías escatológicas  típicas de los hebreos: dibujarlo regresando entre nubes con una corte de profetas. Pero le pintan como alguien que, al mismo tiempo, perteneciera a la historia  y la superara; que posee una vida soberana y superior y que, cuando entra en nuestra historia, lo hace de manera discontinua , sin someterse al tiempo de esa historia.

 Por eso los primeros cristianos insisten tanto en  la unión entre  muerte y resurrección. Esa y parece el centro del mensaje. Jesús muere hacia la resurrección. Y resucita desde su muerte. La resurrección de Jesús no es  un volver a la vida de antes saltando sobre las muerte, es la confirmación, el desenlace de esta muerte aceptada.


5.-Si Jesús ha resucitado, nosotros también resucitaremos

Hay una imagen que nos ayuda ha entender la importancia de la resurrección de Jesús para nuestras vidas, es la del nacimiento. Cuando el niño nace y pasa la cabeza por el cuello del útero, hay una alegría porque ya esta garantizado el nacimiento. Donde pasa la cabeza, pasa el cuerpo.

Cristo es nuestra cabeza y todos nosotros formamos su cuerpo, o sea que si Él cabeza ha resucitado, todos nosotros también resucitaremos. La Cabeza ya esta del otro lado, con su resurrección Cristo como dice el Apocalipsis ha abierto una puerta que ya no se cerrará nunca. Su resurrección es garantía de nuestra resurrección. Por esto luchamos con esperanza, por esto ya para nosotros que aun estamos sometidos a la muerte, no tiene la última palabra. Por esto continuamos a pesar de que las circunstancias nos digan lo contrario, no bajamos los brazos aunque humanamente haya motivo de hacerlo. El nos trasmite su fuerza que nos anima a continuar.


6.- Resurrección: Meta y Camino 

La resurrección  de Jesús nos marca la meta hacia donde hemos de caminar, hacia donde todos queremos llegar. No estamos ni perdidos ni desorientado, estamos seguro que  su Camino es el camino que queremos seguir, que  su Vida es la vida que queremos vivir y que su Verdad es la que vence toda mentira. Esta es nuestra meta. Nuestro corazón reclama la resurrección, o mejor dicho, esta hecho para vivir como resucitado.

     Pero al mismo tiempo es camino, vamos llegando paso-a-paso. Nuestra vida es un proceso de cristificación a la que no llegamos de una vez por todas, pero hacia la cual damos pasos concretos. Conquistamos cuotas de resurrección cada vez que muere nuestro hombre viejo y renace el hombre nuevo, y así poco a poco nos vamos haciendo hombres pascuales, personas resucitadas, comunidades pascuales. Esto es don y tarea, es el ya y el todavía no.

    No es diciendo que creemos en la resurrección de Jesús que convenceremos a la gente, sino cuando vean en nosotros los frutos de la Resurrección: Paz, Gozo, Alegría, serenidad.....

   Es una asignatura pendiente que tenemos delante de nuestro mundo, el mostrar por nuestras vidas que Jesús, El Cristo, esta vivo y porque esta vivo por su resurrección, nada de lo que vivimos, nada de lo que sufrimos se queda sin recompensa.

Nuestro Dios, no podía ser un Dios injusto, no podía dejar vencer la mentira ni la injusticia. Es verdad  que no puede ni quiere manipular la libertad del hombre y liberar por su cuenta a su Hijo a pesar o contra la voluntad de los hombres. Resucitando a Jesús después de su muerte, respeta la libertad pero recompensa la fidelidad del Hijo dándole una vida plena donde la muerte ya no tiene poder y esta misma vida es la que quiere para todos  nosotros sus hijos. La victoria ya esta dada falta solo merecerla por el mismo camino que la mereció Jesús.





 CREDO DE LA RESURRECCIÓN



Porque Cristo resucitó y es el Hijo,

creemos en el Padre y en los hermanos.

Porque Cristo resucitó y es la Vida,

creemos en la vida y no en la muerte.

Porque Cristo resucitó y es la Luz

creemos en la luz y en la belleza.

Porque Cristo resucitó y es Palabra

creemos en el diálogo y no en el monólogo.

Porque Cristo resucitó y está en el camino,

creemos en el futuro y no en el miedo.

Porque Cristo resucitó y está en la mesa,

creemos en la amistad y no en el rechazo.

Porque Cristo resucitó y está en el pan,

creemos en la siembra y no en el hambre.

Porque Cristo resucitó y está en los pobres,

creemos en la justicia y no en la opresión.

Porque Cristo resucitó y está en la comunidad,

creemos en la unidad y no en la división.











Porque Cristo resucitó y es la paz,

creemos en la paz y no en la guerra.

Porque Cristo resucitó y está llagado,

creemos en el amor y no en el odio.

Porque Cristo resucitó y está en la orilla,

creemos en el que espera y no abandona.

Porque Cristo resucitó y está en la barca,

creemos en la debilidad y no en el poder.

Porque Cristo resucitó y se apareció primero a Magdalena,

creemos en la mujer explotada y no en el explotador.

Porque Cristo resucitó y se apareció a Pedro,

creemos en la Iglesia confiada a hombres pecadores.

Porque Cristo resucitó y se apareció a los Once,

creemos en la misión abierta a todos.

Porque Cristo resucitó y es perdón,

creemos en los que salvan y no condenan.

Porque Cristo resucitó y nos da su Espíritu,

creemos que somos hijos amados para siempre.




 






lunes, 9 de marzo de 2026

Semblanza El sembrador de la Palabra de Dios por todo el mundo



El sembrador de la Palabra de Dios en los cinco continentes 

Testimonio vocacional en el centenario de Jaime Bonet Bonet

Quisiera agradecer, en este centenario del nacimiento de nuestro fundador, Jaime Bonet Bonet, a quien tuve el regalo de conocer hace más de cuarenta y dos años de vida misionera.
La celebración de los cien años de vida de Jaime Bonet evoca en mi corazón el pasaje del libro del Génesis (15,5), en el que Dios promete a Abraham una descendencia más numerosa que las estrellas del cielo y las arenas del mar. Contemplando la vida y la misión de nuestro fundador, es inevitable reconocer en ella una fecundidad espiritual que se ha extendido por generaciones y que continuará dando fruto en la historia de la Iglesia.
Tuve la gracia de conocer a Jaime Bonet siendo muy joven, en el año 1979, en el barrio El Salvador de Medellín, Colombia. Nos encontrábamos reunidos un grupo de jóvenes en la casa de las misioneras cuando nos lo presentaron. Aquella fue la primera vez que escuché la voz de un fundador que nos invitaba a entregar la vida a Jesús y a anunciar su Palabra en los cinco continentes.
Yo tenía entonces 18 años. Recuerdo que escuchaba con emoción aquella llamada a la misión y pensaba para mis adentros:
“¡Qué hermoso para quienes puedan recorrer el mundo anunciando el Evangelio!”
En aquel momento no comprendía plenamente el alcance de sus palabras, pero sí percibía con claridad algo que marcó profundamente mi corazón: estaba ante un hombre profundamente enamorado de Cristo.
Mientras escuchaba la proclamación de la Palabra, sentí que aquella semilla de la Palabra de Dios despertaba dentro de mí el deseo de ir por todo el mundo anunciándola. Era como si Jesús mismo estuviera sembrando en el corazón de todos los jóvenes que nos encontrábamos allí.
En mi interior surgía un deseo silencioso:
“Me encantaría… pero esto no es para mí”.
Sin embargo, aquella pequeña semilla había comenzado ya su misterioso camino de crecimiento.
Con el paso de los años fui invitada a participar en unos ejercicios espirituales. Allí me encontré nuevamente con nuestro fundador, que predicaba aquellos quince días de retiro en completo silencio. Eran ejercicios vocacionales, aunque yo entonces no lo sabía.
Al concluir los ejercicios me pidieron que hablara con él. Recuerdo con gratitud cómo me acogió con una sonrisa serena y paternal. Con sencillez me preguntó cómo me encontraba. Yo, muy tímida y de pocas palabras, solo acerté a decir que deseaba conocer a Jesús.
Su respuesta fue inmediata y llena de entusiasmo. Me dijo que sí, que podía estudiar teología y dar a conocer a Jesús por todo el mundo. En ese momento no comprendía plenamente lo que aquellas palabras significaban, pero sí comprendí algo esencial: el sembrador de la Palabra estaba sembrando nuevamente en mi vida una llamada a la consagración total a Jesús.
Aquella semilla siguió creciendo. Más adelante participé en unos ejercicios espirituales de mes con las misioneras del Verbum Dei. Durante aquellos días, escuchando nuevamente a Jaime Bonet —apóstol de la Palabra y testigo apasionado de Cristo— hablar de la entrega total de la vida al Señor y de la misión de anunciar el Evangelio por todo el mundo, mi corazón pudo responder con un “sí” definitivo.
El 19 de julio de 1983 di un paso decisivo al entrar en la comunidad Verbum Dei.
Desde entonces puedo reconocer con claridad cómo aquella semilla inicial fue siendo regada y fortalecida a través de la predicación constante de la Palabra. Año tras año, especialmente en los ejercicios espirituales de mes, la enseñanza de nuestro fundador alimentaba y hacía crecer la vocación recibida.
Por eso me gusta contemplar la figura de Jaime Bonet como el sembrador de la Palabra de Dios, aquel que ha esparcido la semilla del Evangelio por los cinco continentes, alcanzando incluso el rincón donde yo me encontraba, en Medellín.
Más adelante, en el tiempo de formación, fui enviada a estudiar a Alcalá de Henares. Allí experimenté nuevamente su presencia formadora a través de pautas de oración, escuelas de formación y encuentros comunitarios.
De modo particular recuerdo el tiempo de preparación para nuestros votos perpetuos. Durante seis meses, junto con Anita Moranta, nos acompañó explicándonos las constituciones, el carisma y el sentido profundo de nuestra consagración en el Verbum Dei.
Tras ese tiempo de preparación, un grupo de misioneras procedentes de distintos continentes tuvimos la gracia de realizar nuestros votos perpetuos, después de un mes de ejercicios espirituales predicados por nuestro fundador en Siete Aguas, Valencia, España, en el año 1988.
Puedo decir que en cada etapa de mi vida —la del primer encuentro, la de la formación y la de la misión— experimenté la cercanía del sembrador de la Palabra.
Durante los años de misión en Latinoamérica, Jaime continuó acompañándonos, predicando ejercicios espirituales y dialogando con nosotros sobre la vivencia del carisma.
Conservo también recuerdos sencillos pero profundamente significativos, como aquel campamento en Siete Aguas con un grupo de jóvenes. Le pedimos si podía dirigirse a ellos y, con la disponibilidad que siempre le caracterizaba, subió hasta el albergue para encontrarse con ellos. Con su entusiasmo habitual les habló de Jesús y supo encender en sus corazones el deseo de conocerlo más y de anunciar la Palabra de Dios.
En aquellos años Jaime ya vivía en el poblado de Siete Aguas y el paso del tiempo iba limitando sus fuerzas. Sin embargo, continuaba siendo fiel al carisma recibido: oración, predicación de la Palabra y testimonio de vida.
Era frecuente verlo orando ante el Sagrario en la capilla del Pesebre, o predicando en la Eucaristía y en los ejercicios espirituales. Recuerdo especialmente el año 2003, cuando, a pesar de la etapa que estaba viviendo, seguía siendo el sembrador de la Palabra, alentándonos siempre a vivir con profundidad nuestra consagración.
Al contemplar mi propia historia vocacional puedo reconocer tres etapas profundamente marcadas por su presencia: el primer encuentro, la etapa de formación y la etapa apostólica.
Por ello, al celebrar los cien años de vida de Jaime Bonet Bonet, doy gracias a Dios por el don de su vida y por la fecundidad espiritual que ha suscitado en la Iglesia. Su vida nos recuerda que quien siembra la Palabra con fidelidad y pasión permite que Dios mismo haga crecer la semilla en innumerables corazones.
Entre esas semillas, con profunda gratitud, reconozco también la mía.
Gracias, Jaime.
Luisa Elena Vélez Henao 
Misionera Verbum Dei

sábado, 7 de marzo de 2026

Cuaresma oración,limosna, ayuno

* vivir la Cuaresma como un momento propicio para la conversión.

*“La Cuaresma es el momento para liberarnos de la ilusión de vivir persiguiendo el polvo. 
*La Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre arde, no para las cenizas que se apagan de inmediato; 😊por Dios, no por el mundo; 
*por la eternidad del cielo, no por el engaño de la tierra; *por la libertad de los hijos, no por la esclavitud de las cosas. 
🤔Podemos preguntarnos hoy: ¿De qué parte estoy? ¿Vivo para el fuego o para la ceniza?”.

«Tocad la trompeta, proclamad un ayuno santo» (Jl 2,15), dice el profeta en la primera lectura. La Cuaresma se abre con un sonido estridente, el de una trompeta que no acaricia los oídos, sino que anuncia un ayuno.
* Es un sonido fuerte, que quiere ralentizar nuestra vida que siempre va a toda prisa, pero a menudo no sabe hacia dónde. 
*Es una llamada a detenerse, a ir a lo esencial, 
a ayunar de aquello que es superfluo y nos distrae.😃 Es un despertador para el alma.

El sonido de este despertador está acompañado por el mensaje que el Señor transmite a través de la boca del profeta, un mensaje breve y apremiante: «Convertíos a mí» (v. 12). Convertíos. 😍Si tenemos que regresar, significa que nos hemos ido por otra parte. 
*La Cuaresma es el tiempo para redescubrir la ruta de la vida. Porque en el camino de la vida, como en todo viaje, lo que realmente importa es no perder de vista la meta.🧐

Sin embargo, cuando estás de viaje, si lo que te interesa es mirar el paisaje o pararte a comer,🥟 no vas muy lejos. Cada uno de nosotros puede preguntarse:
🤔 ¿en el camino de la vida, busco la ruta? ¿O me conformo con vivir el día, pensando solo en sentirme bien, en resolver algún problema y en divertirme un poco? ¿Cuál es la ruta? ¿Tal vez la búsqueda de la salud, que muchos dicen que es hoy lo más importante, pero que pasará tarde o temprano? ¿Quizás los bienes y el bienestar? 
😊Sin embargo, no estamos en el mundo para esto. 
Convertíos a mí, dice el Señor. A mí. El Señor es la meta de nuestro peregrinaje en el mundo. La ruta se traza en relación a él.

😃Para encontrar de nuevo la ruta, hoy se nos ofrece un signo: ceniza en la cabeza. Es un signo que nos hace pensar en lo que tenemos en la mente. Nuestros pensamientos persiguen a menudo cosas transitorias, que van y vienen. La ligera capa de ceniza que recibiremos es para decirnos, con delicadeza y sinceridad: de tantas cosas que tienes en la mente, detrás de las que corres y te preocupas cada día, nada quedará. Por mucho que te afanes, no te llevarás ninguna riqueza de la vida. Las realidades terrenales se desvanecen, como el polvo en el viento.

*Los bienes son pasajeros, el poder pasa, el éxito termina. *La cultura de la apariencia, hoy dominante, que nos lleva a vivir por las cosas que pasan, es un gran engaño. Porque es como una llamarada: 🙄una vez terminada, quedan solo las cenizas. 
*La Cuaresma es el momento para liberarnos de la ilusión de vivir persiguiendo el polvo.
* La Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre arde, 🤗no para las cenizas que se apagan de inmediato; 😏por Dios, no por el mundo; por la eternidad del cielo, no por el engaño de la tierra; por la libertad de los hijos, no por la esclavitud de las cosas. Podemos preguntarnos hoy: 🤔¿De qué parte estoy? ¿Vivo para el fuego o para la ceniza?

😁En este viaje de regreso a lo esencial, que es la Cuaresma, el Evangelio propone tres etapas, que el Señor nos pide de recorrer sin hipocresía, sin engaños: 
la limosna, la oración, el ayuno. 🤔¿Para qué sirven? La limosna, la oración y el ayuno nos devuelven a las tres únicas realidades que no pasan. La oración nos une de nuevo con Dios; la caridad con el prójimo; el ayuno con nosotros mismos.

Dios, los hermanos, mi vida: estas son las realidades que no acaban en la nada, y en las que debemos invertir. 
Ahí es hacia donde nos invita a mirar la Cuaresma: hacia lo Alto, con la oración, que nos libra de una vida horizontal y plana, en la que encontramos tiempo para el yo, pero olvidamos a Dios. Y después hacia el otro, con caridad, que nos libra de la vanidad del tener, del pensar que las cosas son buenas si lo son para mí.

😃Finalmente, nos invita a mirar dentro de nosotros mismos con el ayuno, que nos libra del apego a las cosas, de la mundanidad que anestesia el corazón. Oración, caridad, ayuno: tres inversiones para un tesoro que no se acaba.

🗣️Jesús dijo: «Donde está tu tesoro, allí está tu corazón» (Mt 6,21). ❤️Nuestro corazón siempre apunta en alguna dirección: es como una brújula en busca de orientación. 💓💕Podemos incluso compararlo con un imán: necesita adherirse a algo. Pero si solo se adhiere a las cosas terrenales, se convierte antes o después en esclavo de ellas: las cosas que están a nuestro servicio acaban convirtiéndose en cosas a las que servir. La apariencia exterior, el dinero, la carrera, los pasatiempos: si vivimos para ellos, se convertirán en ídolos que nos utilizarán, sirenas que nos encantarán y luego nos enviarán a la deriva.

En cambio, si el corazón se adhiere a lo que no pasa, 💖nos encontramos a nosotros mismos y seremos libres. 💃🕺La Cuaresma es un tiempo de gracia para liberar el corazón de las vanidades. 💟Es hora de recuperarnos de las adicciones que nos seducen. Es hora de fijar la mirada en lo que permanece.😮

🤔¿Dónde podemos fijar nuestra mirada a lo largo del camino de la Cuaresma? En el crucifijo. Jesús en la cruz es la brújula de la vida, que nos orienta al cielo. 
*La pobreza del madero, el silencio del Señor, su desprendimiento por amor nos muestra la necesidad de una vida más sencilla, libre de tantas preocupaciones por las cosas. 
*Jesús desde la cruz nos enseña la renuncia llena de valentía. Pues nunca avanzaremos si estamos cargados de pesos que estorban.

*Jesús, que arde con amor en el leño de la cruz, nos llama a una vida encendida en su fuego, que no se pierde en las cenizas del mundo; una vida que arde de caridad y no se apaga en la mediocridad.

🤔¿Es difícil vivir como él nos pide? Sí, pero lleva a la meta. 
*La Cuaresma nos lo muestra. Comienza con la ceniza, pero al final nos lleva al fuego de la noche de Pascua; a descubrir que, en el sepulcro, la carne de Jesús no se convierte en ceniza, sino que resucita gloriosamente. También se aplica a nosotros, que somos polvo: si regresamos al Señor con nuestra fragilidad, si tomamos el camino del amor, abrazaremos la vida que no conoce ocaso. Y viviremos en la alegría.😃

I Sesión PREPARA LA PALABRA

TALLER de ORACION

“Señor, enséñanos a orar” 

(Lucas 11,1)

Sesión I. - Introducción (Dinamismo  de la Palabra). 

- Prepara la Palabra     

Muchas veces no oramos porque nos falta encontrar el camino para entrar en la oración. 

¿Cómo orar?...es la súplica de los discípulos de todos los tiempos, de los que trataron con el Jesús histórico y de nosotros. “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11, 1).

¿QUÉ SE NECESITA PARA ORAR? (Actitudes fundamentales)

  • Lo primero que se necesita para orar es querer. 

  • Dios está siempre dispuesto. El que quiere busca y pone medios… actúa, le dedica tiempo, renuncia a otras cosas, etc. 

“La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar… es necesario también aprender a orar. 

 La oración es la vida del corazón nuevo.  Debe animarnos en todo momento”. (CEC 2650, 2697)

La fe viva es vital (Cf. Heb11,1·6)

La humildad (Cf. Lc18,9-14). 

“Humildad es andar en la verdad completa.”

¿POR QUÉ ORAR? (Razones para orar)

Porque responde a nuestra identidad más profunda y, por tanto, es vital (Jn15, 5).

Porque somos invitados al diálogo por Dios mismo (G.S.19).

Porque en la oración encontramos la plenitud de nuestra vida.

“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios.El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel Amor que lo creó” (Cf. Gaudium et Spes 19).

¿PARA QUÉ ORAR? (En todo mirar el fin)

Oramos para, gozar de los frutos del Espíritu (Gálata 5,22-23),

 para actuar mejor, 

para conocer la voluntad de Dios y tener la fuerza para realizarla, etc.

Principalmente oramos para ser santos (ser uno con Cristo). 

El objetivo personal de la oración

es la identificación con Cristo: pensar, sentir, actuar y amar como y con El

El fin último de la oración cristiana es el Reino de Dios (objetivo comunitario), 

que se manifiesta en la vida fraterna: un mundo de hermanos, hijos del mismo Padre (Dios).

 ¿QUÉ ES ORAR? (La amistad con Dios)

  • “Las diversas descripciones de la oración hablan de una relación entre Dios y el hombre.  

  • Dios  y el hombre son los primeros involucrados en la oración. 

  •  Diálogo, trato, experiencia, son las palabras  para describir la oración… 

  • Es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría.(Santa Teresa del niño Jesús)

  • Es tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama.          (Santa Teresa de  Jesús)                                                        

  • La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de él.

  • “Nos creaste para Ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en Ti”.(San Agustín)

  • No es lo mismo rezar que orar (las dos cosas son importantes). 

  • Al rezar repetimos oraciones hechas y establecidas. 

  • Al orar expresamos, con espontaneidad y lenguaje propio, lo que profundamente sentimos y pensamos.

Lo primero que se precisa es hacer la opción de hablar con el Maestro.

 Para ello, necesitamos elegir el lugar, la postura y el tiempo más adecuados.

No dejes la oración para el último momento del día, puesto que orar es un ejercicio que requiere que estés en plena forma, para que puedas invertir, en el trato con Dios, lo mejor de tu mente, corazón y fuerzas,

y así poco a poco puedas ir disfrutando de vivir el primer mandamiento (Deuteronomio 6,4)."Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor."

Lugar tranquilo, silencioso, para el recogimiento. En  la q habitación, oratorio o capilla: ‘es el lugar propio de la oración’ (Cf. CEC 2691).

Puede ayudar el contacto con la naturaleza (siempre y cuando te lleve al encuentro y diálogo con Dios y al fruto sugerido en las pautas).

La postura que más ayude al recogimiento y que exprese lo que profundamente estamos orando (puede ser de rodillas, de pie, sentado, postrado, caminando, etc.). 

  • También hay que tener en cuenta a los demás, que tu postura no los distraiga. 

  • Es necesario señalar un tiempo determinado al día. Preferible en la mañana.

  •  La eficacia de la oración depende en gran parte de la constancia y regularidad en su ejercicio.

Para adentrarnos en el camino de la oración, como en todo proceso de conocimiento interpersonal es útil el método de pregunta-respuesta, entablando el coloquio afectuoso a base de diálogo, cara a cara (Éxodo 33,11) paso a paso, caminando como viendo al Invisible.

 Es lo que ofrece “el Dinamismo de la palabra ”, porque sin pretender dar un esquema rígido y mecánico, nos introduce en el arte de la conversación con un Dios, que existe, que está vivo. Aunque por nuestra falta de trato con Él, todavía no se nos hace familiar.

DINAMISMO DE LA PALABRA

Primera sesión  

1. PREPARA LA PALABRA   

1.1 Ponte en presencia de Dios.

1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.

1.3 Ábrete a Él.

La preparación de la oración es la primera fase de la oración por la cual buscas el encuentro con Dios siguiendo tres pasos:

  1. Ponte en presencia de Dios.

Esto significa hacer un acto de fe, de esperanza, de amor. Reaviva el deseo de verle, escucharle, hablarle, conocerle, servirle… es importante para la oración este primer paso porque orar es hablar con una persona. 

1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.

Escucha las pautas (o lee las pautas escritas). Al escuchar la predicación conviene escribir las ideas principales, las citas bíblicas y los argumentos empleados (ejemplos, citas de libros o autores, vivencias personales, etc.). Cuanto más interés muestras en la oración, más atención pones, puesto que Dios se sirve de instrumentos humanos para hacernos comprender y actualizar su mensaje.

  • ¿Qué me has querido decir a través de las pautas?

  • ¿Qué cita, o que pasaje de la Biblia quieres que dialogue contigo?

  • ¿Qué es el tema, argumento, la verdad que necesito profundizar?

  • ¿Cuál fruto tendría que sacar de este tiempo de dialogo?

  • ¡Habla Señor, que tu siervo escucha!

Resultado de esta búsqueda es que Dios te va orientando hacia el fruto que desea. Puede ser, por ejemplo: fortalecer la fe, tener más decisión etc.

1.3 Ábrete a Él.

Incluye en tu oración siempre el tú a tú, él diálogo, el cara a cara, el hablar a solas largo rato con quien sabemos nos ama.  Háblame, Señor. Dame un corazón para conocerte. Estoy abierto a Ti y a tu Palabra.