TALLER de ORACION
“Señor, enséñanos a orar”
(Lucas 11,1)
Sesión I. - Introducción (Dinamismo de la Palabra).
- Prepara la Palabra
Muchas veces no oramos porque nos falta encontrar el camino para entrar en la oración.
¿Cómo orar?...es la súplica de los discípulos de todos los tiempos, de los que trataron con el Jesús histórico y de nosotros. “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11, 1).
¿QUÉ SE NECESITA PARA ORAR? (Actitudes fundamentales)
Lo primero que se necesita para orar es querer.
Dios está siempre dispuesto. El que quiere busca y pone medios… actúa, le dedica tiempo, renuncia a otras cosas, etc.
“La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar… es necesario también aprender a orar.
La oración es la vida del corazón nuevo. Debe animarnos en todo momento”. (CEC 2650, 2697)
La fe viva es vital (Cf. Heb11,1·6)
La humildad (Cf. Lc18,9-14).
“Humildad es andar en la verdad completa.”
¿POR QUÉ ORAR? (Razones para orar)
Porque responde a nuestra identidad más profunda y, por tanto, es vital (Jn15, 5).
Porque somos invitados al diálogo por Dios mismo (G.S.19).
Porque en la oración encontramos la plenitud de nuestra vida.
“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento,… y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel Amor que lo creó” (Cf. Gaudium et Spes 19).
¿PARA QUÉ ORAR? (En todo mirar el fin)
Oramos para, gozar de los frutos del Espíritu (Gálata 5,22-23), para actuar mejor, para conocer la voluntad de Dios y tener la fuerza para realizarla, etc.
Principalmente oramos para ser santos (ser uno con Cristo).
El objetivo personal de la oración es la identificación con Cristo: pensar, sentir, actuar y amar como y con El.
El fin último de la oración cristiana es el Reino de Dios (objetivo comunitario), que se manifiesta en la vida fraterna: un mundo de hermanos, hijos del mismo Padre (Dios).
¿QUÉ ES ORAR? (La amistad con Dios)
“Las diversas descripciones de la oración hablan de una relación entre Dios y el hombre.
Dios y el hombre son los primeros involucrados en la oración.
Diálogo, trato, experiencia, son las palabras para describir la oración… Este diálogo tiene un contenido que experienciar”. (Diccionario Teológico de la Vida Consagrada)
Es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría.(Santa Teresa del niño Jesús)
Es tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama. (Santa Teresa de Jesús)
La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de él.
“Nos creaste para Ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en Ti”.(San Agustín)
No es lo mismo rezar que orar (las dos cosas son importantes). Al rezar repetimos oraciones hechas y establecidas. Al orar expresamos, con espontaneidad y lenguaje propio, lo que profundamente sentimos y pensamos.
Lo primero que se precisa es hacer la opción de hablar con el Maestro. Para ello, necesitamos elegir el lugar, la postura y el tiempo más adecuados.
No dejes la oración para el último momento del día, puesto que orar es un ejercicio que requiere que estés en plena forma, para que puedas invertir, en el trato con Dios, lo mejor de tu mente, corazón y fuerzas, y así poco a poco puedas ir disfrutando de vivir el primer mandamiento (Deuteronomio 6,4).
Lugar tranquilo, silencioso, para el recogimiento. En habitación, oratorio o capilla: ‘es el lugar propio de la oración’ (Cf. CEC 2691).
Puede ayudar el contacto con la naturaleza (siempre y cuando te lleve al encuentro y diálogo con Dios y al fruto sugerido en las pautas).
La postura que más ayude al recogimiento y que exprese lo que profundamente estamos orando (puede ser de rodillas, de pie, sentado, postrado, caminando, etc.).
También hay que tener en cuenta a los demás, que tu postura no los distraiga.
Es necesario señalar un tiempo determinado al día. Preferible en la mañana. La eficacia de la oración depende en gran parte de la constancia y regularidad en su ejercicio.
Para adentrarnos en el camino de la oración, como en todo proceso de conocimiento interpersonal es útil el método de pregunta-respuesta, entablando el coloquio afectuoso a base de diálogo, cara a cara (Éxodo 33,11) paso a paso, caminando como viendo al Invisible.
Es lo que ofrece “el Dinamismo de la palabra ”, porque sin pretender dar un esquema rígido y mecánico, nos introduce en el arte de la conversación con un Dios, que existe, que está vivo. Aunque por nuestra falta de trato con Él, todavía no se nos hace familiar.
DINAMISMO DE LA PALABRAPrimera sesión
1. PREPARA LA PALABRA
1.1 Ponte en presencia de Dios.
1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.
1.3 Ábrete a Él.
La preparación de la oración es la primera fase de la oración por la cual buscas el encuentro con Dios siguiendo tres pasos:
Ponte en presencia de Dios.
Esto significa hacer un acto de fe, de esperanza, de amor. Reaviva el deseo de verle, escucharle, hablarle, conocerle, servirle… es importante para la oración este primer paso porque orar es hablar con una persona.
1.2 Escucha las pautas, relee las Pautas y pide el fruto que deseas.
Escucha las pautas (o lee las pautas escritas). Al escuchar la predicación conviene escribir las ideas principales, las citas bíblicas y los argumentos empleados (ejemplos, citas de libros o autores, vivencias personales, etc.). Cuanto más interés muestras en la oración, más atención pones, puesto que Dios se sirve de instrumentos humanos para hacernos comprender y actualizar su mensaje.
¿Qué me has querido decir a través de las pautas?
¿Qué cita, o que pasaje de la Biblia quieres que dialogue contigo?
¿Qué es el tema, argumento, la verdad que necesito profundizar?
¿Cuál fruto tendría que sacar de este tiempo de dialogo?
¡Habla Señor, que tu siervo escucha!
Resultado de esta búsqueda es que Dios te va orientando hacia el fruto que desea. Puede ser, por ejemplo: fortalecer la fe, tener más decisión etc.
1.3 Ábrete a Él.
Incluye en tu oración siempre el tú a tú, él diálogo, el cara a cara, el hablar a solas largo rato con quien sabemos nos ama. Háblame, Señor. Dame un corazón para conocerte. Estoy abierto a Ti y a tu Palabra.
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