martes, 27 de enero de 2026

JESUS NOS LLAMA PARA ESTAR CON EL Y ENVIARNOS A PREDICAR Mc.3,13


VIERNES · Ciclo A
23 de enero
Porque es eterna tu misericordia
¿Cómo pagaré todo el bien que he recibido, Señor, ante tanto amor?

Son pocos los años de vida para poder agradecerte todos los bienes recibidos: tu amor misericordioso que, desde que me encontraste, me salvó y me confió una misión, la de realizar tus mismas obras. 
Amor misericordioso.

Me llama profundamente la atención la actitud de misericordia del rey David frente a Saúl, quien lo buscaba para matarlo. 
Sin embargo, David dijo:
«El Señor me libre de obrar así contra mi amo, el ungido del Señor, alargando mi mano contra él; pues es el ungido del Señor».
Y dijo a Saúl:
«¿Por qué haces caso a las palabras que dice la gente: “David busca tu desgracia”? Tus ojos han visto hoy mismo, en la cueva, que  te he perdonado,  Padre mío, mira la orla de tu manto en mi mano. Si la he cortado y no te he matado, comprenderás que no hay en mí ni maldad ni culpa, y que no te he ofendido. Tú, en cambio, estás buscando mi vida para arrebatármela».
Cuando David acabó de hablar, Saúl dijo:
«¿Es esta tu voz, David, hijo mío?».
Y Saúl levantó la voz llorando y añadió:
«Eres mejor que yo, pues tú me tratas bien, mientras que yo te trato mal. Hoy has puesto de manifiesto tu bondad para conmigo»
(cf. 1 Sam 24, 3-21).

Descubro, Señor, que esto mismo haces con nuestra vida: tú nos buscas, pero no para condenarnos, sino para perdonarnos y reconciliarnos contigo, reconciliándonos también con los hermanos. 
Nos miras como a tus ungidos, tus elegidos.

No permites que hagas  daño a tu ungido. Y se hace daño no solo físicamente, sino también con las palabras.
Tus palabras Señor nos reconstruye desde dentro,nos edifica,nos salva .
Gracias,  por tanto amor recibido de ti, lleno de bondad y perdón.
 Es ese amor el que hace brotar en nosotros la bondad y tu ternura.

La misericordia más grande es hacernos partícipes de tu misma misión:
«Llamó a los que quiso para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar » (Mc 3,13).

Llamaste a cada uno por su nombre.
Y hoy también nos llamas a cada uno de nosotros por nuestro nombre, para realizar tu misma misión:
  Oración y predicación de la Palabra.

Cuánto te agradezco, Jesús, tu amor misericordioso, que nos mira como a tus ungidos, tus elegidos, y nos envía a evangelizar desde el perdón y la reconciliación. 

Tus palabras, que brotan de tu corazón, nos hacen sentir profundamente amados por ti.
Te pido que nosotros, tus discípulos, aprendamos de ti en este estar contigo, convivir contigo, aprendiendo a amar y a transmitir este mismo amor. 

Que nos dediquemos a esta misma misión de los Doce, que fueron aprendiendo de ti a orar y a predicar.

La oración y la predicación de la Palabra son un carisma encomendado a toda la Iglesia, y también nuestro carisma.
 Gracias por llamarnos, por necesitarnos y por enviarnos.

Me ilumina este comentario de Benedicto XVI que nos dice que esta llamada de Jesús a estar con Él y enviarnos a predicar ,era para conocerlo y darlo a conocer .
"No conviene olvidar que, como escribe san Marcos, Jesús escogió a los Doce con la finalidad principal de que «estuvieran con él» (Mc 3, 14), es decir, de que compartieran su vida y aprendieran directamente de él 
no sólo el estilo de su comportamiento, sino sobre todo quién era él realmente, pues sólo así, participando en su vida, podían conocerlo y luego anunciarlo.
Y esto que dice Benedicto es verdad ,solo conviviendo contigo,te conocemos y aprendemos directamente de ti para poderte imitar y anunciar .
Señor haz que te conozca y que me conozca,porque conocerte a ti es conocer al hombre y es desde tu humanidad que te podemos anunciar .
Aprender de ti como alumn@,discípul@ 
Como dice san Pablo lo importante es «aprender a Cristo» (cf.Ef 4, 20), por consiguiente, lo importante no es sólo ni sobre todo escuchar sus enseñanzas, sus palabras, sino conocerlo a él personalmente, es decir, su humanidad y divinidad, su misterio, su belleza. 
Él no es sólo un Maestro, sino un Amigo; más aún, un Hermano. 

¿Cómo podríamos conocerlo a fondo si permanecemos alejados de él?
 La intimidad, la familiaridad, la cercanía nos hacen descubrir la verdadera identidad de Jesucristo. Esto es precisamente lo que nos recuerda el apóstol Felipe. Por eso, nos invita a «venir» y «ver», es decir, a entrar en un contacto de escucha, de respuesta y de comunión de vida con Jesús, día tras día.
Hoy nos invitas a orar a estar contigo para conocerte y aprender de ti, que hoy podamos tomar la determinada determinación de estar contigo. 
Orar supone una decisión 
Todo todo está preparado para el encuentro de hoy, Él Te espera, desea estar contigo y tú¿ deseas estar con Él ? ¿Estás presente o ausente ? ¿tienes tu corazón centrado en sus búsqueda y le buscas de corazón? ¿Estás decidido a dejarte introducir en este recinto sagrado?¿ Estás decidido a saber esperar hasta que Dios se te manifieste y ahora tus ojos para que puedas verle?
 Tu decisión te permitirá orar, pues orar es abrir la puerta de tu vida al deseo que Dios tiene de comunicarse contigo y revelarte su amor, su confianza, su plan de salvación. 
¿Tienes tu puerta abierta para Él? ¿le esperas sin desfallecer? ya viene el que esperas ya está cerca Aquel a quien has decidido a coger en tu casa.¡ Señor entra! mi casa aguarda con alegría tu esperada visita ,Ven Señor, te busco y te espero, con esperanza.(Catalina Morey )







No hay comentarios:

Publicar un comentario