miércoles, 29 de abril de 2026

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“Os daré pastores según mi corazón”(Jer 3,15)

El cumplimiento de la promesa en Jesús y en sus discípulos

Jesús cumple su promesa continuará guiándonos alimentándonos y cuidándonos 

"Nadie os arrebatará de mi mano".

Jesús Resucitado es  el buen pastor que  no, nos ha abandonado,Continúa su pastoreo junto con los discípulos ,

Por eso Cuando Jesús se aparece a los discípulos y los cita nos vemos en Galilea allí les revela está gran proyecto de misión Mt.28,18.20

"Jesús se acercó y les habló me han concedido plena autoridad en cielo y tierra por tanto y hacer discípulos entre todos los pueblos bautizándolos consagrándolos al Padre y al Hijo y al espíritu Santo y enseñarles a cumplir cuanto os he mandado yo estaré con vosotros siempre hasta el fin del mundo "       Jesús Resucitado sigue formándonos según su corazón de buen Pastor .  

“OS DARÉ PASTORES SEGÚN MI CORAZÓN”  (Jer 3,15

Esta es la promesa que   Dios había hecho  a su pueblo recogida por el profeta Jeremías.

Un pueblo que vivía  momentos de dificultad, de destierro, de persecución,... seguramente más de un israelita levantaría los ojos al cielo y le recordaría humildemente a Diosc esta profecía, preguntándole por el momento de la venida de dicho pastor.

 Y seguramente también cada uno esperaría que  apareciera de una determinada manera, a cumplir una serie de espectativas personales y nacionales. 

esta promesa de pastores según el corazón de Dios se ha cumplido  en Jesús ; y no sólo en él, sino en los  discípulos que  formó.

Ese pastoreo de Dios con su pueblo se hizo carne en Jesús, y continúa encarnándose en los discípulos de éste, formados por él para ser estos pastores según el corazón del Padre, para ocuparse del rebaño de Dios en la tierra.

Y continúa hoy en la iglesia donde estamos incluidas nosotros Verbum Dei

 el pastor es a la vez jefe y compañero. Su autoridad , está fundada sobre la entrega y el amor.al servicio del mundo de la fe viva

1.2 Características del pastoreo de Yahve


- Yahveh guía y conduce: Sal 68, 8; 23,3; 28,9 ;  Is 40, 11;  Ez 34,13

- Yahveh busca lugares de pasto: Sal 23,2; Ez 34,14

- Yahveh llama a las ovejas dispersas: Zac 10,8; Ez 34,12

- Yahveh las recoge y las cuida: Is 56,8;  Jer 23,3;  Ez 34,11.16

Junto a esta experiencia de que es el mismo Dios el que se encarga de pastorear a su pueblo  que este pastoreo es confiado por él a personas de entre este mismo pueblo. A través de ellos continuará haciendo realidad lo anteriormente expuesto. Por mano de sus pastores Dios seguirá guiando y conduciendo, buscando lugares de pasto, etc.

Así, guiará a su rebaño “por la mano de Moisés” (Sal 77,21) y, para evitar que “la comunidad de Yahveh esté sin pastor” designa a Josué después de Moisés (Núm 27, 15-20); saca a David de tras las manadas de ovejas para que apaciente a su pueblo (Sal 78,70ss; 2Sam 7,8; 24,17).  

1.3  Sentido mesiánico desde el profeta Jeremías 

Es que, en realidad, el título está reservado al nuevo David, constituyendo así un elemento de la esperanza escatológica. Tal es el mensaje de Ezequiel, preparado por Jeremías: Yahveh reasume la dirección de su rebaño y la lleva a su plenitud en el Mesías. Se intuye que  una inteligencia puramente política del Mesías se verá contrastada por una misión más profunda, en otro orden.

En este sentido hay que señalar la decadencia sufrida por los pastores del pueblo, que se han mostrado infieles a su misión. No han buscado a Yahveh, se han revelado contra él sin ocuparse del rebaño, sino apacentándose a sí mismos, dejando que las ovejas se extravíen y se dispersen.

En ese contexto se sitúan el libro de Jeremías y el de Ezequiel. De aquí que las promesas del Pastor que ambos recogen ( Jer 3;23;  Ez 34 ) tengan especial peso, dada la situación del pueblo. Vemos brevemente dos textos del  primero.

La profecía de Jer 3 dice: 

“Volved, hijos apóstatas -oráculo de Yahveh- porque yo soy vuestro Señor. Os iré recogiendo uno a uno de cada ciudad, y por parejas de cada familia, y os traeré a Sión. Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y prudencia”

¿Se puede aplicar esta profecía a Cristo? ¿Y a sus discípulos? Leamos el siguiente comentario a Jer 3,15:

“Yahveh dará pastores según su corazón, que los apacentarán sabiamente. Son los nuevos gobernantes de la era mesiánica. En Is 40,11 se presenta a Israel como el futuro pastor de Israel, que enviará al pastor fiel, el Mesías. Gobernarán los nuevos pastores sabiamente. Después del retorno de la cautividad los judíos tuvieron como excelentes pastores a Zorobabel, a Esdrás y a Nehemías. Pero todos estos serán una preparación del Buen Pastor Ideal, el Mesías. Indudablemente que la mente del profeta se proyecta hacia la era mesiánica”

Hacemos notar que habla del Mesías, pero no sólo de él, sino de los “nuevos gobernantes de la era mesiánica”, es decir, la era de la Iglesia. Retomaremos este dato posteriormente, ya que apoya claramente nuestra tesis.

El otro texto de Jeremías que hace referencia al pastoreo de Dios y su cumplimiento en el Mesías es el del capítulo 23. 

“Yo recogeré el resto de mis ovejas de todas las tierras a donde las empujé, las haré tomar sus estancias, criarán y se multiplicarán. Y pondré al frente de ellas pastores que las apacienten, y nunca más estarán medrosas ni asustadas, ni faltará ninguna -oráculo de Yahveh-. Mirad que días vienen -oráculo de Yahveh- en que suscitaré a David un Germen justo; (...) En sus días estará a salvo Judá e Israel vivirá seguro” (Jer 23, 1-6)

En este texto, que completa y apoya al anterior, podemos volver a ver esa conexión clara entre la promesa de pastores que guiarán el rebaño de Dios y el Mesías. También señalamos que ninguno de los dos textos hablas de “pastor” en singular, sino en plural, lo que nos abre a esa posible aplicación del pastoreo prometido por Dios también a los apóstoles.

Con todo esto creemos que podemos afirmar que es Cristo el que está anunciado en estas profecías, y hemos abierto la posibilidad de que, sin privar a la figura del Mesías de su papel definitivo, también los discípulos de éste sean parte de esa promesa de Dios. Además, ¿ no era Dios consciente acaso del plan de salvación que tomaría cumplimiento en la Iglesia cuando inspiraba al profeta semejantes oráculos? ¿No tendría ya en mente a Pedro, a Juan y a los demás apóstoles,  elegidos y consagrados ya desde antes de la creación del mundo (Cf.Jer 1,5)?




2.- JESÚS, EL BUEN PASTOR


2.1 El cumplimiento en Jesús


Abordar en este trabajo una exégesis detallada de todo el capítulo 10 del Evangelio de San Juan supera las pretensiones del trabajo. Además en el punto anterior ya ha quedado clara la relación que se da entre el pastoreo del antiguo testamento y la promesa mesiánica. Recogemos otros comentarios que nos confirman esta idea, y que nos abren al marco general de dicho capítulo:


“Literalmente hablando este discurso simbólico está constituido por materiales procedentes del AT; en particular se haya subyacente Ez 34, donde se encuentra la llave para la comprensión de la metáfora del pastor y del rebaño. Su contenido esencial se centra en que los dirigentes de Israel son falsos pastores. Precisamente por eso son destituidos por el Señor mismo de su ministerio. En su lugar Él mismo buscará y cuidará a su rebaño, y pondrá al frente del mismo a un Pastor-Mesías de la línea de David. 

La descripción que nos ofrece el Evangelio de Juan sobre Jesús como buen Pastor pretende afirmar que la promesa de Dios, anunciada en Ezequiel, se cumple en Él. El Buen Pastor es Dios encarnado: ‘Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y las reuniré’ (Ez 34,11).”


“Cualquier derivación de la imagen joánica del pastor que no arranque del AT y del cristianismo primitivo es muy problemática”


Esta frase es realmente bella: el Buen Pastor es Dios encarnado. En Jesús se hace carne la promesa de Dios de encargarse personalmente de su pueblo. Por ello toda la vida de Jesús es esta dedicación a las ovejas más débiles: recoger a las perdidas, alimentar a las hambrientas, conducirlas a los prados de fresca hierba, reunirlas en un sólo rebaño, etc. Podríamos leer cualquier pasaje evangélico desde esta realidad del pastoreo de Jesús.


2.2 Introducción general a Jn 10


A modo de introducción sucinta del capítulo podemos decir que su colocación en el evangelio trae mucha confusión si se estudia aisladamente. Pero si se toma en consideración el capítulo anterior y todo el relato de la curación del ciego se intuye la intención de Juan: Jesús se está refiriendo a los fariseos que desprecian al ciego sanado y lo echan fuera. El relato del buen Pastor se convierte así en una crítica al pastoreo ejercido por ellos y en una afirmación del auténtico pastoreo llevado a cabo por Jesús mismo.


Según  Wikenhauser el capítulo consta de varias partes: 

- Primera parábola: el pastor y el ladrón ( 10, 1-6 )

- Jesús interpreta la parábola con la metáfora de la puerta ( 10, 7-10 )

- Segunda parábola: el  buen Pastor  y el mercenario ( 10, 11-13 )

- Explicación de las dos parábolas ( 10, 14-18 )

- Efecto del discurso ( 10, 19-21 )

- En la fiesta de la dedicación del templo ( 10, 22ss )


Muchos debates se establecen entre los diversos autores, pero no nos vamos a meter a estudiarlo. Nuestra intención en este punto es identificar las características del pastoreo de Dios en el AT con la propia descripción de la misión  de Jesús en este capítulo. Para ello nos vamos a centrar en unos pocos versículos para darle la profundidad que el pastoreo  de Jesús le imprime a este título cristológico.


2.3 El Buen Pastor guía y conduce


“ Llama a sus ovejas una por una, y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz” (Jn 10,3-4)

Los rediles usados por los israelitas eran comunes. En cada uno de ellos pasaban la noche y se guardaban varios rebaños, de distintos dueños. Por la mañana, cuando llegaba el pastor, reconocido por el portero que ciudaba la puerta del redil, llamaba a cada una de las suyas por su nombre, ya que era costumbre entre los pastores poner nombres familiares a sus ovejas. En vano, por tanto, sería el intento de llevarse el rebaño por alguien que no fuera el pastor: ni le dejaría entrar el portero, ni sabría los nombres de las ovejas ni éstas reconocerían su voz. Sólo saltando el muro, matando, destruyendo sería posible.

Sólo cuando el pastor ha reunido a todas sus ovejas en campo abierto va delante de ellas para conducirlas a los pastos, que a menudo quedan lejos, y para lo que se requiere un buen conocimiento de los lugares. Así, pues, el dato de caminar a la cabeza de la marcha adquiere un sentido más profundo, según Schnackenburg. Él relaciona este “ir delante” con la invitación de Jesús a seguirle, con el discipulado. Podemos decir que la relación que se establece entre el pastor y las ovejas es la que se establece entre el Maestro y sus discípulos, desde la novedad que a esta relación le da Jesús respecto a otros maestros de su tiempo.

 Brown, por su parte, nos aporta el cómo él establece la relación entre este “ir por delante” y el material veterotestamentario:

“ La figura del verdadero  pastor que saca a las ovejas y las guía al pasto nos recuerda la descripción simbólica de Josué en Num 27, 16-17: ‘Que... nombre un jefe para la comunidad que los lleve en sus entradas y salidas. Que no quede la comunidad del Señor como rebaño sin pastor’.


Hay una relación entre el guiar del AT y el que realiza Jesús.  Pero a la vez hay una novedad, que Schnackenburg, citando a  I. de la Potterie, también remarca: “En lugar de Yahveh aparece Jesús como pastor y guía del rebaño. Pero hay, sin embargo, diferencias tanto en la imagen como en el contenido” (o.c. 594). La novedad consiste, precisamente, en lo que comentábamos antes en relación al discipulado cristiano. Mientras que en el AT la imagen se encuentra para describir como Dios saca a Israel de Egipto (Sal 78, 52) y también desde una perspectiva  de liberación escatológica (cf. Mi 2,12ss.), Jesús aporta la especial relación familiar entre el pastor y las ovejas. Es en esa escucha atenta a su voz, que los suyos reconocen (con el contenido de conocimiento bíblico), como se da esa guía. La encarnación, a su vez, es esta guía del Verbo encarnado al hombre, abriéndole el camino hacia el Padre y yendo Jesús por delante de todos los hombres. Fuera de esta relación de amor no se da dicha guía. 


2.4  El Buen Pastor busca lugares de pasto


“Yo soy la puerta; si alguno entra por mi entrará y saldrá y encontrará pasto”. (Jn 10,9)

También “encontrar pastos” es una expresión del AT (1Cró 4,40); los pastos enjundiosos son una imagen gráfica de la solicitud amorosa de Dios, que después se aplica también a la salvación de Israel entre los pueblos (Ez 34, 12-15) y a la bendición escatológica (Is 49, 9ss.).

Brown pone en relación estos pastos con los capítulos 4 y 6 del mismo evangelio: 

“Antes hemos oído que Jesús ofrece el agua viva y el pan de vida; ahora ofrece el pasto de la vida, pues en el v. 10 se aclara que al hablar de pasto, Jesús se refiere en realidad a una plenitud de vida”.


Es muy interesante esta relación entre los pastos y el Pan de Vida, la Eucaristía. Porque nos abre a la interpretación de los Padres que hablan de Jesús como pastor y pasto. Él no ofrece sólo el pasto de una estabilidad nacional, de una tierra prometida, de un bienestar material para su pueblo; ni se refiere solamente a un alimento escatológico. Sino que Él mismo es ese alimento, ese pasto entregado para la vida abundante de sus ovejas (v. 10)

En este sentido Santo Tomás de Aquino comenta: 

“Es evidente que el título de pastor compete a Cristo, pues, de la misma manera que el rebaño es alimentado y guiado por el pastor, así Cristo alimenta a los fieles espiritualmente y también con su cuerpo y con su sangre”.


Encontramos en esta interpretación eucarística del versículo el significado y la novedad más grande del pastoreo de Jesús. Esa vida abundante de la que habla más adelante es ese banquete eucarístico, actualización del banquete escatológico en su cuerpo. Esos pastos abundantes a los que guía a su rebaño es la participación de su Cuerpo y de su Sangre, entregadas para la vida del mundo.


2.5  El Buen Pastor recoge y cuida a las ovejas 


“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas” (Jn 10,11)


Nos situamos en este versículo en el cómo es este cuidado de las ovejas que realiza Jesús y lo que éste le implica: la entrega total de la vida. Veamos diversos comentarios. 

Según Schnackenburg ese “dar la vida” es lo que cualifica el epíteto “bueno” (kalos) que se aplica al pastor Jesús. Es el buen pastor porque da la vida por las ovejas:

“Ya antes se había considerado a Jesús como el pastor, pero sólo ahora se presenta como tal con palabras explícitas, y al mismo tiempo como el “buen pastor”. El atributo ha sido elegido conscientemente, porque el lenguaje figurado culmina en la idea del sacrificio de la vida. El ser pastor es siempre un ser para las ovejas; y la condición de pastor, propia de Jesús, en quien lo auténticamente pastoril alcanza su genuina culminación, se demuestra en la entrega de su vida para otorgar a las ovejas la vida verdadera”


Wikenhauser señala también  que la vida de Jesús es la de ese buen pastor que vive en exclusiva pendiente del cuidado  de los suyos, como su identidad más profunda. Su muerte no es algo casual, sino cualidad primordial en su ser pastor hasta el final. Dice: “El rasgo característico del buen pastor es éste: que vive íntegramente para sus ovejas”.

Por lo tanto ese “cuidar a las ovejas” de Yahveh en el AT adquiere en Jesús su más grande profundidad, ya que está en relación con el hecho de la entrega total de Dios por la vida de los hombres. La locura de la cruz asoma en este versículo, dándole ese matiz redentor a todo el capítulo.



2.6  El buen pastor llama a las dispersas


“También tengo otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un sólo rebaño y  un solo pastor” (Jn 10,16)


Jesús abre aquí la panorámica a los gentiles, a aquellos que “oficialmente” no son del redil de Yahveh. Así  nos lo confirma el P. Maldonado en sus comentarios a este evangelio:

“Esto lo añadió Cristo, piensa Leónido, para demostrar que no solamente los judíos, con quienes hablaba, sino también los paganos, eran vasallos suyos. De todos es pastor, y por eso a los gentiles llama ovejas suyas.”


Jesús manifiesta aquí su conciencia de haber sido enviado a todos. Y hay una característica que acorta muchas distancias entre “sus ovejas” y estas nuevas a las que llama: ambas escuchan su voz. Realmente Jesús sa acerca a la misión con la certeza de que todos los hombres pueden escuchar su voz, y así ser conducidos y reunidos en un solo rebaño bajo la guía de un único pastor.

Pero, ¿cómo escucharán su voz aquellos que no puedan hacerlo en el tiempo del Jesús histórico? ¿no podrán ser incorporados a ese único rebaño? Schnackenburg nos ayudará a aclararlo asociando a esta misión el papel de los discípulos:

“Jesús sabe que el Padre atraerá hasta él a otros hombres, que creerán por la palabra de los discípulos (Jn 17,20), a todos los hijos de Dios dispersos por el mundo. La mirada a los gentiles, congregados de todo el mundo por la acción misionera, implica la idea de unidad”.


Serán los discípulos los que continúen la obra del pastor y, mediante la predicación del evangelio reúnan en la Iglesia a todos los hijos dispersos.

Esta mirada universal supone una novedad frente al pastoreo del AT. La idea venía provocada por la esperanza escatológica de que las doce tribus de Israel serían congregadas y reunidas desde todos los puntos de la diáspora. Pero ahora se expresa de una forma nueva en la realidad eclesial, en el pueblo de la nueva alianza. Pero, ¿cómo se produce esta congregación en Jesús? El mismo Juan nos lo aclara en el capítulo 12 de su Evangelio: es desde la cruz desde donde el Buen Pastor atrae a todos hacia sí (cf. Jn 12, 32). Aquí las dos imágenes eclesiológicas se complementan y explican mutuamente: es nuevo pueblo de Dios es el Cuerpo de Cristo que él une a sí desde la cruz. Esa voz que escuchan todos es la de aquel que ha pasado por la muerte y la resurrección, haciendo de los dos pueblos uno solo (cf Ef 2).


Queremos acabar esta reflexión sobre Jn 10 con un comentario al versículo siete que nos abre con claridad a la relación existente entre el pastoreo de Jesús y el de sus discípulos:

“En verdad, en verdad os digo: Yo soy la puerta de las ovejas”

El “Comentario Bíblico San Jerónimo” comenta así este versículo, dándole un matiz de continuidad que nos es muy interesante:

“De esta forma Jesús asocia consigo como legítimos pastores del pueblo a los que han llegado al redil a través de él, es decir, a los apóstoles y a sus sucesores”.

Porque es importante también que ser pastor no es un cargo, o un oficio, sino un encargo recibido cuando se pasa por la puerta, es decir, cuando se llega a ese pastoreo fruto de ser a su vez oveja que escucha la voz del pastor, que entra en relación de amistad con él, que no salta por el muro sino que se hace cargo del redil fruto del amor.



3.-DESDE EL EV DE MATEO


3.1  Introducción general al evangelio de S. Mateo


Comenzaremos este punto recogiendo brevemente algunos elementos que nos interesan respecto a la teología de este evangelio.

Podemos decir, en primer lugar, que es el “evangelio eclesial” por naturaleza. Su estructura, su contenido y su intención están enmarcados en el deseo de fundamentar y estructurar la Iglesia naciente. “Por detrás de este evangelio se encuentra una iglesia en el doble sentido: como suelo materno en el que han crecido ampliamente las formaciones y figuras del material, y como ámbito de la predicación y la doctrina desde las cuales debe hablar el evangelio” (Trilling, p. 18). Es decir, que el verdadero espíritu del primer evangelio sólo se capta desde ese ambiente eclesial, porque es un evangelio nacido de la Iglesia y para la Iglesia. No es de extrañar, por tanto, que en él se entrevean continuas alusiones a la misión de la Iglesia y a la vivencia fraterna de sus comunidades, y por lo tanto, al papel de los pastores. De aquí nuestra opción por este evangelio.


Otra de sus características es en Universalismo. De hecho, Trilling hace su estudio enmarcando todo el evangelio desde la cita de Mt 28, 16-20: “Id por todo el mundo y haced discípulos a todas las gentes”. Dice que ese es el hilo conductor de todo el evangelio, su clave de comprensión. Esa apertura a todos los pueblos nos recuerda la conciencia de Jesús de tener que reunir también en un sólo rebaño a las ovejas que no son del redil judío (Cf. Jn 10, 16). A su vez esta cita nos da claves sobre la misión de la Iglesia que trataremos de relacionar con el pastoreo de Jesús.


Nos centraremos ahora en los textos del Evangelio de Mateo a  los que hacemos referencia en el Cuadro 1, buscando el paralelo entre la misión del Buen Pastor y los encargos que reciben de Él los discípulos.

 

3.2  Recoger y cuidar a las ovejas:


“Al ver la muchedumbre sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies’. Y llamando a sus doce discípulos les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para curar toda enfermedad y toda dolencia.” (Mt 9, 36-10,1)


Vemos en este texto tres partes concatenadas: en primer lugar los sentimientos de Jesús ante la muchedumbre, en ambiente de pastor-ovejas; después el texto da un giro para hablar de la mies y de la necesidad de obreros; en tercer lugar el inicio del discurso apostólico en el que Jesús otorga poderes a los Doce. ¿Podemos unir el ambiente primero del pastoreo con la oracion por los obreros y con la misión de los discípulos? Veamos diferentes autores que nos ayudarán a afirmar que sí.

La Casa de la Biblia hace el siguiente comentario:

“Las primeras frases describen el estado en el que se encuentra Israel, “como ovejas sin pastor”. El proyecto de Jesús, descrito en los capítulos anteriores, contrasta aquí con la situación de un pueblo cansado y abatido. La alusión a la falta de pastores encierra un reproche contra los maestros espirituales del judaísmo (Ez 34) y recuerda la imagen de Yahveh como pastor del pueblo (Sal 23). Esa es precisamente la tarea que ha asumido Jesús, pues sus sentimientos (sintió compasión de ellos) son los mismos que tenía Dios con su pueblo”

Algo que nos aporta este comentario es la identificación de Jesús con el corazón del Padre frente a la vida de su pueblo. Por eso podemos decir que era el “pastor según su corazón”.


Henry Troadec, o.p., comenta así este texto: 

“Los versículos 36-38 describen los sentimientos de Jesús ante la miseria espiritual del pueblo, al que le faltan pastores. Luego viene la invitación de Jesús, ante la falta de pastores, a orar al Señor de la mies para que envíe obreros a su mies. Los pastores serán sus discípulos, los Doce, que tendrán la misión de ir a las ovejas”


 Troadec nos ayuda a dar otro paso: este Jesús que se identifica con el corazón del Padre no sólo hace partícipes de sus sentimientos a los suyos, sino que está pensando en ellos cuando les invita a orar para pedir obreros. Pedir obreros es aquí pedir pastores, y los propios discípulos  son los que tiene en mente para responder a esa llamada.

Así podemos decir que los apóstoles son también enviados para cuidar de las ovejas que no tienen pastor, identificándose así con su maestro.


3.3  Buscar  lugares de pasto.


“Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está deshabitado y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’  Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer’ Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ Él dijo: ‘Traédmelos acá.’ Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y,, partiendo los panes se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.” (Mt 14, 13-21)


La mayoría de los autores se centra en el milagro de Jesús y su significación más que en el papel de los discípulos en él, o en la intención de Jesús al realizar el milagro delante de ellos y contando con ellos.

Goma Civit, aunque no profundiza en ello, ve en este gesto una enseñanza de Jesús a los suyos sobre la importancia de que las primeras comunidades se encarguen de los hambrientos:

“Pero Jesús les dice: ‘No tienen necesidad de ir: dadles vosotros de comer.’ El imperativo es lapidario, idéntico en los tres Sinópticos. Constituye una prueba de fe. Este imperativo debía sonar a consigna de acción en las comunidades apostólicas. Dar de comer al necesitado será el primer punto en el examen de amor al atardecer de la vida. Pero el gesto de los discípulos repartiendo pan al pueblo sugiere un sentido más profundo que el inmediato y material.”

¿Qué significa que el gesto sugiere un significado más profundo?, ¿ qué hambre están llamados a saciar los discípulos? Parece que la intención de Jesús es otra, que él busca saciar un hambre más profunda en el corazón del hombre, y para ello quiere contar con sus discípulos. Hay un pasto que repartir que no es simple pan, sino que nos recuerda la Eucaristía, verdadero pan del cielo. De hecho Juan coloca la multiplicación de los panes en un capítulo eucarístico (Cf Jn 6). El Buen Pastor se da a sí mismo como pasto, y para ello cuenta con los suyos: “Dadles vosotros de comer”

San Juan Crisóstomo, comentando este texto de Mateo, remarca la relación que hay entre el milagro de Jesús y la colaboración de sus discípulos:

“Habiendo, pues, tomado los panes, los repartió; y por medio de sus discípulos los repartió, confiriéndoles este cargo de honor (...) También por medio de ellos hizo que las turbas se recostaran en la hierba, y por medio de ellos distribuyó los panes, queriendo así anticiparse y comprometer a cada uno por confesión propia y de sus obras. Por esta causa de ellos recibió los panes, a fin de que se multiplicaran los testimonios del milagro (...) Porque no deseaba únicamente que los cuerpos se alimentaran, sino que las almas quedaran enseñadas”


San Juan nos habla tanto de la implicación de los discípulos en el milagro como del alimento de la enseñanza, es decir, de la predicación. 

Desde aquí podemos hablar de la relación que hay entre el pastoreo de Jesús que conduce al rebaño a los pastos para que se alimente y el encargo recibido por los discípulos: “Dadles vosotros de comer”.


3.4  Guíar y conducir


“Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú  eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedaré desatado en los cielos.” (Mt 16, 17-20)


Nos situamos ante uno de los textos centrales del evangelio de Mateo. La literatura respecto al mismo es abundante, y la mayoría se centra en desvelar si  son palabras realmente dichas por Jesús o formulación postpascual que busca reforzar la autoridad de Pedro sobre la primitiva comunidad. El primado de Pedro y su posibilidad de transmisión ocupan la mayoría de los estudios.No vamos a meternos en este punto. Hacemos nuestra la interpretación católica que defiende la autenticidad del texto frente a las sospechas protestantes. Nuestra intención es ver si podemos relacionar el texto con la intención de Jesús de dejar pastores según el corazón de Dios. 

Aceptando y haciendo nuestra la teoría de que Jesús quiso establecer el primado de Pedro,  queremos relacionar este hecho con esa labor del Buen pastor de guiar y conducir al rebaño. Y nos atrevemos para ello a hacer el paralelo entre la oración de Jesús de que el Padre enviara obreros a la mies para hacerse cargo de los que andan como ovejas sin pastos y el hecho de la elección de Pedro. Jesús sabía que era necesario para el devenir de su Iglesia que hubiera personas que continuaran con su labor de guiar y conducir al pueblo. Y lo que en el resto del evangelio está más implícito, aquí se hace explícito.

Vamos a reproducir un  texto del Diccionario de teología bíblica de Bauer en la voz “apóstol” que apoya nuestra tesis con claridad:

“Durante la actividad pública de Jesús, un contingente de discípulos fue encargado por determinado tiempo de la representación mesiánica. La amplia preparación de los discípulos para su tarea apostólica y en particular el anuncio de determinadas promesas (cf. Mt 16,19;  18,18) ponen de manifiesto que, con esta breve actividad, no podía darse por realizado todo el programa de Jesús. Jesús no quería dejar a su rebaño sin pastor después de su partida (cf. Mt 9,36;  Jn 21, 15-17). Por eso promete a sus discípulos la entrega del poder  de atar y desatar. Las decisiones de la Iglesia serán ratificadas por el Señor glorificado (Mt 16,18;  18,18): La entrega de estos poderes sin limitación de tiempo ni espacio fue hecha por el Señor resucitado (Mt 28, 18ss). A partir de ahora, Jesús ya no es sólo enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel, sino que todos los pueblos están sometidos a su dominio. Por eso puso a todos los pueblos bajo el cuidado pastoral de sus representantes autorizados. Esta representación del buen pastor sólo terminará al fin de los tiempos, cuando vuelva el Señor. De ahí la necesidad de que los poderes de la representación de Cristo se transmitan a lo largo de toda la historia de la Iglesia” (p. 101)

Queremos hacer notar el valor que para nosotros tiene este texto, porque presenta el deseo de Jesús de que su pueblo no se quede sin pastores junto con numerosas citas del evangelio de Mateo, y en especial del texto sobre el que ahora estamos trabajando. Los apóstoles son esos buenos pastores en los cuales Jesús sigue confiando para guiar y cuidad a su pueblo.


A su vez San Agustín hablando de la figura de Pedro dice: “ Esta cualidad de pastor (Cristo) la comunica a sus miembros. Y así Pedro es pastor, Pablo es pastor, los otros Apóstoles son pastores, los buenos obispos son pastores”.




3.5 Llamar a los dispersos


“¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños” (Mt 18, 12-14)


Nos situamos en el discurso eclesiástico de Jesús, en el que da pautas sobre la vivencia de las futuras comunidades. Se distingue así de su paralelo en Lucas en que aquel tiene la intención de mostrar la misericordia de Dios, mientras que aquí habla de las relaciones en el seno de la comunidad. Nos habla, por tanto, de que Jesús está invitando a los suyos a mostrarse como buenos pastores con todos aquellos que se “descarrían” del rebaño por uno u otro motivo.


Así Josef Schmid comenta:

“La parábola se dirige a los discípulos (...). Dentro de su composición a manera de reglamento de la vida de la comunidad, tiene que ser entendida como una institución para mostrar la solicitud pastoral como algo querido por Dios; aquí, por tanto, la parábola está en función de la parénesis eclesiástica”


Brown da un paso más: no sólo habla de un reglamento de vida comunitaria, o de la necesidad de  la exhortación para rescatar a los que se desvían, sino de la llamada a que los discípulos asuman la misma misión de Jesús, el Buen Pastor.

“La responsabilidad que Jesús toma sobre sí en Lucas pasa a ser la responsabilidad de los pastores de la Iglesia en Mateo”

Es muy interesante que este autor haga este paralelo tan directamente. Porque desde ahí podemos decir que los pastores están llamados a encarnar en sí las mismas entrañas de misericordia del Buen Pastor, y así encargarse del rebaño con Él y como Él. A su vez este matiz nos abre a la misión universal de Jesús, que no se limita sólo al seno de la comunidad sino que se abre universalmente, desde esa línea de fondo de Mt 28 de la que nos hablaba Trilling, y desde la cual podemos establecer más fácilmente las semejanzas con Jn 10,16


Este mismo autor nos aporta algo muy valioso. En su comentario a este texto da tres pasos: primero habla de Dios como el pastor bueno que sale en busca de cada  hombre; después interpreta la parábola como esa invitación a los discípulos a inmitarle en su pastoreo; y por último abre la llamada a toda la comunidad para que sean esos pastores solícitos que no dejan que ninguno se pierda. No es tan sólo responsabilidad de los que figuran como pastores, sino de toda la comunidad el salir al encuentro del que se descarría, manteniendo así la comunidad unidad.

En esta línea comenta San Juan Crisóstomo este pasaje:

“¿Observas de cuántas maneras nos induce al cuidado de los hermanos más pequeños? No vayas, pues, a decir: ese es un herrero o un zapatero o un agricultor o un iliterato y tonto. Advierte de cuántos modos te induce Cristo a portarte con modestia y cuidar de ellos. Pues si Dios tanto se alegra de un párvulo a quien ha encontrado ¿por qué tú desprecias a quien Dios tan solícitamente cuida, siendo así que convenía dar la vida por uno de estos pequeñuelos? Es que es débil... Pues precisamente por esto debes poner todos los medios para salvarlo. No descuidemos, pues, tales ánimas, ya que fue tal la finalidad con que se dijeron todas estas cosas.”

La invitación de Crisóstomo a todos sus fieles a dar la vida como el Buen Pastor y porque éste la dio es clarísima en este comentario. Como vemos la llamada al pastoreo se abre a toda la comunidad cristiana, que se convierte así en expresión del amor solícito de aquel que es el Mayoral (Cf.  IPe 5,4).


Los Padres, al respecto, también suelen introducir a toda la comunidad en esta función pastoral, aunque sin llamar “pastores” directamente a todos. Sin embargo el Pseudo-Macario llama explícitamente pastores a “todos los que luchan por el reino y se sacrifican hasta la muerte por servir a Dios”




4.- EL PASTOREO SEGÚN LOS SANTOS



Queremos acabar con dos santos, y cómo aplican ellos a los fieles el pastoreo de Jesús:


4.1  Sto. Tomás de Villanueva


Santo Tomás de Villanueva, en un sermón sobre el buen Pastor, hace el siguiente comentario.

“Cuatro son las condiciones que debe reunir el buen pastor. En primer lugar, el amor: fue precisamente la caridad la única virtud que el Señor exigió a Pedro para entregarle el ciudado de su rebaño. Luego, la vigilancia, para estar atento a las necesidades de las ovejas. En tercer lugar, la doctrina, con el fin de poder alimentar a los hombres, hasta llevarlos a la salvación. Y finalmente la santidad e integridad de vida. Esta es la principal de todas las virtudes. 

En cualquier caso, por los frutos se descubrirán siempre ls condiciones indispensables del buen pastor.”

Nos ha parecido bonito descubrir cómo él también resume en cuatro las características del buen pastor; realmente se relacionan con aquellas que nosotros hemos trabajado.

Caridad------- El buen pastor cuida

Vigilancia---- Recoger a los dispersos

Doctrina------ Llevar a los pastos

Santidad ------Guiar con la vida


4.2  San Agustín


Por último nos gustaría acabar con un texto de uno de los santos que más ha escrito sobre el tema del pastoreo: San Agustín. Texto avalado por su vida de pastor, no sólo de su grey histórica, sino también a lo largo de los siglos. No en vano sus sermones sobre los pastores son hoy motivo de reflexión y conversión propuestos por la Iglesia universal en las lecturas de la Liturgia de las Horas durante dos semanas seguidas. Su pastoreo, a imagen del Mayoral del que es miembro, es hoy luz para todos nosotros. Terminemos dejando que Dios nos llame a traves de estas sencillas líneas a hacernos cargo del rebaño que nos confía hasta dar la vida por cada oveja.


“Todos los buenos pastores son, en realidad, como miembros del único pastor y forman una sola cosa con él. Cuando ellos apacientan, es Cristo quien apacienta. Los amigos del esposo no pretenden hacer oír su propia voz, sino que se complacen en que se oiga la voz del esposo. Por esto, cuando ellos apacientan, es el Señor quien apacienta; aquel Señor que puede decir por esta razón: ‘Yo mismo apaciento’, porque la voz y la caridad de los pastores son la voz y la caridad del mismo Señor. Ésta es la razón por la que quiso que también Pedro, a quien encomendó sus propias ovejas como a un semejante, fuera una sola cosa con él: así pudo entregarle el cuidado de su propio rebaño, siendo Cristo la cabeza y Pedro como el símbolo de la Iglesia que es su cuerpo; de esta manera, fueron dos en una sola carne, a semejanza de lo que son esposo y esposa.

Que todos se identifiquen con el único pastor y hagan oir la única voz del pastor, para que la oigan las ovejas y sigan al único pastor, y no a este o a aquel, sino al único. Y que todos en él hagan oir la misma voz, y que no tenga cada uno su propia voz: Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Que las ovejas oigan esta voz, limpia de toda división y purificada de toda herejía, y que sigan a su pastor, que les dice: Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen.”







CUADRO 1




Antiguo Testamento

Juan 10

Ev.  según S. Mateo




Guía y conduce


Sal 68,8      Sal 23.2

Is 40,11      Sal 28,9

Ez 34,13



Jn 10,4


Mt 16, 13-20


Busca lugares de pasto


Sal 23,2     

Ez 34,14


Jn 10,9


Mt 14,13-21


Llama a los dipersos


Zac 10,8

Ez 34,12


Jn 10,16


Mt 18, 12-14


Recoge y cuida


Is 56,8

Jer 23,3

Ez 34, 11.16


Jn 10, 11-13


Mt 9, 36-10,1

















BIBLIOGRAFÍA


- AGUSTÍN DE HIPONA, L.H. Sem. XXIV-XXV

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- BROWN, R., El Evangelio según San Juan, Ed. Cristiandad, Madrid, 1979

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- C.T.I., Documentos 1969-1996, Madrid, 1998

- Diccionario de Teología Bíblica, Ed. Herder, Barcelona, 1967

- Diccionario enciclopédico de la Biblia, Ed. Herder

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- MALDONADO, J., Comentarios al Evangelio de San Juan, La BAC, Madrid, 1954

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