martes, 7 de octubre de 2025

IMÁGENES BÍBLICAS PARA EL ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

n. 2 IMÁGENES BÍBLICAS PARA EL ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

Acompañar espiritualmente a un discípulo es iniciar un camino juntos. Es estar dispuestos, tanto el acompañante como el acompañado, a asumir las vicisitudes que puedan tener lugar durante el trayecto.

El camino no está trazado ni definido de antemano, sino que se hace camino al andar.

El discípulo desconoce el camino que, por otra parte, está deseoso de comenzar

Pero también el acompañante desconoce en gran medida el camino personal que Dios tiene reservado al discípulo, aunque si conoce la meta que será siempre el encuentro personal con Cristo: “No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús.” (Flp 3; 12-14). 

El acompañante, desde esta experiencia  personal de Jesús, podrá ayudar al discípulo a recorrer su camino. Experiencia, siempre creciente, que está en el inicio, desarrollo y culminación  de todo seguimiento de Cristo.

Es por esto que conviene tener muy en cuenta que el único que guía este camino es el Espíritu Santo por medio de siervos inútiles  que colaboran con Él.

En los Hechos de Los Apóstoles hay un episodio que refleja muy bien los rasgos esenciales de lo que ha de ser un buen acompañamiento espiritual. 

Es el relato de la conversión y bautismo de un eunuco por Felipe. (Hch 8; 26-40).

Felipe bautiza a un eunuco.

Un ángel del Señor habló así a Felipe: «Levántate y marcha hacia el sur por el camino que baja de Jerusalén a Gaza. Es desierto.» Se levantó y partió. Y he aquí que un etíope eunuco, alto funcionario de Candace, reina de los etíopes, que estaba a cargo de todos sus tesoros, y había venido a adorar en Jerusalén, regresaba sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y ponte junto a ese carro.» Felipe corrió hasta él y le oyó leer al profeta Isaías; y le preguntó: «¿Entiendes lo que vas leyendo?» Él respondió: «¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?» Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él. El pasaje de la Escritura que iba leyendo era éste:

«Fue llevado como una oveja al matadero;

y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,

así él no abre la boca.

En su humillación le fue negada la justicia;

¿quién podrá contar su descendencia?

Porque su vida fue arrancada de la tierra.»

El eunuco preguntó a Felipe: «Te ruego me digas de quién dice esto el profeta: ¿de sí mismo o de otro?» Felipe entonces tomó la palabra y, partiendo de este texto de la Escritura, se puso a anunciarle la Buena Nueva de Jesús.

Siguiendo el camino llegaron a un sitio donde había agua. El eunuco dijo: «Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?» Y mandó detener el carro. Bajaron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y lo bautizó; y al subir del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y ya no le vio más el eunuco, que siguió gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto y recorría evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea.

Para este encuentro de Felipe con el eunuco, Dios despliega toda una serie de acontecimientos que, desde la perspectiva humana, no parecen muy lógicos, convenientes ni oportunos, pero, desde el punto de vista de Dios, muy necesarios. Acontecimientos tales como el martirio de Esteban y la persecución de la Iglesia naciente que se desata a continuación y en la que toma parte muy activa Saulo que será el futuro Pablo. “Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba en las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.” (Hch 8; 1-3).

De un hecho en apariencia tan contrario al afianzamiento de la fe y de la primera Iglesia, Dios va a sacar mucho bien pues gracias a esta sangre derramada y consiguiente persecución, la iglesia se extiende y se propaga la fe. La Iglesia empieza a vivir la Misión. “Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a una ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo.” (Hch 8; 4-5).

Fruto de esta primera experiencia misionera de la Iglesia es la conversión de este eunuco, alto funcionario de Candace, reina de Etiopía.

DINAMISMO DEL ESPÍRITU:

1º.- Es el Espíritu quien sugiere a Felipe que salga de Jerusalén, de la seguridad de la comunidad, y marche hacia una región inhóspita, desértica, difícil, poco poblada. Felipe en lugar de poner objeciones y argumentos de lógica humana, obedece al Espíritu, se levanta y se encamina a Gaza.

2º.- Igualmente es el Espíritu quien ha atraído e este etíope piadoso a Jerusalén para adorar a Dios y ahora va a propiciar que los caminos de ambos se encuentren.

3º.- Es desde la oración (regresaba…leyendo al profeta Isaías), la escucha de la Palabra, que el Espíritu ilumina la mente y predispone el corazón a un conocimiento cada vez más profundo de Dios, destinado a provocar la adhesión por la fe a la persona de Jesús.

4º.- El Espíritu sigue guiando este proceso y nuevamente sugiere a Felipe que tome la iniciativa y se acerque a este hombre (“Acércate y ponte junto a ese carro”). Felipe obedece y se coloca junto a él. Es de notar que evita imponerse o violentar en modo alguno la libertad del eunuco.

5º.- Felipe cae en la cuenta del punto en que se halla este hombre (…le oyó leer al profeta Isaías). Es decir: permanece aún en el Antiguo Testamento y sus promesas mesiánicas. Felipe va a tirar de este cabo del ovillo que el Espíritu le ofrece para ayudar al eunuco a dar el paso a Jesús, promesa cumplida del Padre. 

6º.- Felipe hace una pregunta aparentemente casual: “¿Entiendes lo que vas leyendo?”. Sin embargo este talante dialogal hace que el eunuco se sienta en confianza y libertad ante Felipe, al punto de admitir que tiene necesidad de un guía, un mediador que le ayude.

7º.- El eunuco invita a Felipe a subir a su carro, sentarse con él y explicarle la Escritura. Es decir: le da entrada en su vida espiritual y le pide acompañar su camino.

8º.- Felipe toma como punto de partida el pasaje que al eunuco le resultaba oscuro, sin infravalorarlo, desecharlo ni invalidarlo, sino buscando iluminarlo desde la fe en la Buena Nueva de Jesús, su muerte y resurrección, de la que Felipe es testigo. (Cf. Lc 24; 27).

9º.- El propio eunuco que, a lo largo del trayecto árido y desértico, ha sabido dejarse acompañar por Felipe, escuchando y aceptando la Palabra de Vida que le ha sido proclamada, es quien pide libremente ser bautizado, pues habían llegado a un sitio donde había agua. (Cf. Jn 4; 10). Es decir, pide pasar de la Antigua Alianza a la Nueva que inaugura Cristo por la fe.

10º.- Felipe le bautiza e inmediatamente “… el Espíritu arrebató a Felipe y ya no le vio más el eunuco, que siguió gozoso su camino”. El eunuco, a partir de aquí, será guiado directamente por el Espíritu pues el objetivo del encuentro con Jesús se ha cumplido. El acompañante ya no es necesario y es llegado el momento de disminuir hasta desaparecer y exclamar: “Mi alegría ha llegado a su plenitud”. (Cf. Jn 3; 29-30).

CONCLUSIÓN:

Estos son los pasos que recorre el acompañamiento espiritual prototipo. En este pasaje aparecen sintetizados y como dibujados a grandes trazos, pero, con variantes, es el dinamismo del Espíritu. Cf Lc 24 y Jn 4.

La Palabra de Dios nos muestra en muchos ejemplos como acompaña Jesús nuestro camino hacia El, para que nosotros hagamos lo mismo: “…os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.”. (Jn 13; 15).

2.1  ACOMPAÑAMIENTO A PERSONAS DE FE                  LUCAS 24, 13-35 

Acercarse y ponerse al lado con mucha sencillez sin hacerse destacar.  Actitud del que desea que la persona sea su amiga, y de la que espera su mirada, su aprobación y no su rechazo.

Caminar a su lado.

Tomar conciencia de que sus pasos son mis pasos; su vida es mi vida; sus inquietudes son mis inquietudes.

Hacerse cercano.

Interesarse por la vida de la persona. No es “curiosear” ni “meter las narices” en sus cosas y asuntos, en su historia, sino que “me importa” todo lo suyo: sus inquietudes, sus cuestionamientos, sus necesidades, sus dudas…

Todo esto es desde una escucha atenta a sus palabras, a su estado de ánimo…

¿De qué discutís en el camino?

¿Qué te inquieta?  => si lo podemos saber por sus manifestaciones, por lo que vive, mejor.

¿De qué dudas?

  ¿Qué es lo que no ves claro?…

Esperar que la persona se abra a ti con sus inquietudes. Y desde la misma dimensión que ella, a su misma altura, dialogar con ella.

Dialogar:  escuchar y “decir lo que conviene”.

No eres su maestro, sino su hermano, su amigo, implicado en la misma vida.

“Sabes” porque te dejas guiar del Espíritu, no de tus tendencias.

Entender y comprender. Compartir.

Presentar y manifestar, no mis propios intereses y puntos de mira particulares (es muy difícil no hacerlo así), sino la persona de Cristo, para que sea Él el que esté al lado y obre.

“Quédate con nosotros, aún está oscuro”

Seguir al lado del otro mientras no se tiene claro, para ayudar a discernir, no marcar ni decidir por la otra persona.

Es el momento en que tiene que ver con claridad y descubrir la acción del Espíritu.

Desaparecer en el momento oportuno.

No significa el abandono total y definitivo de la persona amiga, sino permitir e impulsar a que el otro actúe y tome sus decisiones personales.

Ya no te sigue a ti, sino que sigue a Cristo con el que se ha encontrado. 

La persona madurará cuando tome sus propias decisiones. 

“Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén…”  

N. 3    ¿QUÉ ES ACOMPAÑAR?           CARMEN FERRERO ALFONSO

Antes de nada, las palabras “acompañamiento espiritual” me sugieren respeto. Me hacen sentir inadecuada para una misión que me excede con mucho pero que no puedo eludir, pues es un servicio de amor que antes otros han realizado conmigo y que ahora me gustaría poder prestar lo mejor posible si fuere necesario.

Ex 3; 5: “…descálzate, porque el lugar en que estás es tierra sagrada”.

Estas palabras han de estar al inicio de cualquier acompañamiento y presidir el desarrollo del mismo hasta su final. La Vida o Camino Espiritual de una persona es realmente lugar sagrado pues es terreno de acción del Espíritu Santo.

1º.-  Acompañar es guiar, abrir camino.

Jn 1; 23 .- Yo soy voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor.

Mt 23; 8 – 12 .- …no os dejéis llamar “maestros”. Ni llaméis a nadie “padre” . Ni tampoco os dejéis llamar “preceptores”. Porque uno solo es vuestro Maestro, uno solo es vuestro Padre, uno solo es vuestro Preceptor: el Cristo.

La función de un padre, una madre es guiar el desarrollo del hijo hasta la edad adulta en que se valga por si mismo. Igualmente el acompañante será quien guíe el camino espiritual del acompañado, respetando escrupulosamente su libertad. Su función será por lo tanto la de facilitar el camino, aclarar, despejar, sugerir…sin imponer nada. Creo que es preferible un error propio que un acierto inducido por otro.

2º.-  Acompañar es ir junto al otro.

1 Jn 2; 27 .- …la unción que de El habéis recibido permanece en vosotros y no necesitáis que nadie os enseñe. (Nota B. Jerusalén: Los cristianos son instruidos por los Apóstoles, pero esta predicación externa solo penetra en las almas por la gracia del Espíritu).

Ni el acompañante ni el acompañado están en posesión de toda la verdad, así pues, deberán dejarse enseñar por otras personas en aquellas cuestiones que lo requieran.

Será señal de sabiduría en el acompañante reconocer que en algún caso no dispone de la preparación adecuada y buscar la ayuda oportuna.

Por su parte, la persona acompañada deberá tomar conciencia de sus carencias en materia de formación, oración, vida evangélica, etc.…y confiarse a las orientaciones que el acompañante le pueda ofrecer. Esto solo será posible desde una relación de empatía entre acompañante y acompañado que hará posible el progreso de ambos en el Camino.

3º .-  Acompañar es proponer respetando la libertad.

Mt 19; 16 – 22 - …si quieres ser perfecto , anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven y sígueme. Al oír estas palabras,  el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

El acompañante, al igual que Jesús, propone, sugiere dar un paso hacia delante…pero llega un momento que ha de respetar la libertad del discípulo y las opciones que pueda tomar, aunque sean equivocadas.

Es verdad que esto puede ser muy doloroso pues seguramente el acompañante tiene experiencias personales similares y prevé las consecuencias de la opción tomada y desearía evitar al discípulo sufrimientos, pérdida de tiempo, riesgos, etc. …

Como el Padre del Hijo Pródigo en Lc 15; 11-13 , ha de dejar marchar al discípulo…sabiendo que los caminos de Dios, muchas veces, no son los nuestros (Is 55; 8-9) y El encontrará el medio para hacerle volver.

4º .-  Acompañar es dejarse alcanzar por Cristo.

1 Co 9; 26-27. …no sea que habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado.

Tanto el acompañante como el acompañado están en el Camino. Camino que es personal y original para cada persona. Camino que está esbozado, pero es la persona junto con el Espíritu Santo quienes le irán dando forma y concreción.

Así pues, el acompañante espiritual hará bien en saberse muy necesitado de renovar y acrecentar constantemente su propia experiencia de Vida de Dios, pues éste es el único acervo que podrá transmitir a los demás. Para acompañar como es debido, es indispensable enriquecerse en orden a Dios (Lc 12; 16-21).

Ap 3; 17-18: Tú dices: “Soy rico; me he enriquecido;  nada me falta”. Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista.

Se trata, yo creo, de dejarse alcanzar incesantemente por Cristo como Pablo expresa en Fil 3; 12: No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús.


5º .-  Acompañar es servir.

Jn 13; 12-15: Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?. Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.

Así pues, es un servicio de amor a Dios y también al discípulo en el cual Dios intenta abrirse paso. Se trata de amar al discípulo tal cual es, en el momento presente de su andadura espiritual, con sus errores, dudas, infidelidades, éxitos, avances y retrocesos y también pecado. Solo si el discípulo es amado así, desde abajo, a ras de su suelo, es que llegará a ser lo que está llamado a ser.

Por lo tanto, es un servicio que ha de realizarse de “rodillas”, en actitud humilde ante el misterio del otro y en acción de gracias por la oportunidad que se le ofrece al acompañante de ejercer el Amor.

Mt 20; 28. …el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.

La paga, la propia realización personal está en vivir esto con alegría. “Dichosos seréis sí lo cumplís” (Jn 13; 17).

6º .-  Acompañar es integrar la personalidad.

El hombre es un todo formado por un cuerpo-psique y alma espiritual. De los asuntos físicos, se ocupará el médico, de los psicológicos, el psicoanalista y de los espirituales, el Espíritu Santo a través del acompañante. Sin embargo, lo que acontece en cualquiera de estos campos repercute necesariamente, para bien o para mal, en todo el ser del hombre. No estamos constituidos por compartimentos estancos.

El acompañante espiritual ha de actuar en la dimensión espiritual del discípulo pero sin perder de vista sus condiciones físicas, enfermedades, edad …..así como educación recibida, entorno familiar, vivencias de la infancia y adolescencia, condicionamientos, relaciones afectivas, traumas no resueltos, etc. …

Sin excluir la necesaria labor de los diferentes profesionales, no hay que olvidar las palabras de Jesús en Mc 2; 15-17: Jesús come con publicanos y pecadores. Nada hace suponer que padecieran enfermedad alguna. Sin embargo, Jesús declara haber venido también para ellos y no solo para los ciegos, leprosos o tullidos. La Salud-Salvación que Jesús propone es la del hombre integral. La salud del cuerpo redunda en el espíritu y viceversa. Lc 19; 9: …hoy ha llegado la Salvación a esta casa.

7º .-  Acompañar es pastorear.

Jn 10; 3: …y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.

Jn 10; 14:  …yo soy el Buen Pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí …

El acompañamiento espiritual, aunque esté enmarcado en un grupo, debe ser personal e individualizado. El acompañante conocerá con amor, compasión, comprensión y misericordia a cada discípulo y sus circunstancias particulares de manera que pueda ofrecerle su ayuda como si de una “receta magistral” o de un traje a medida de tratara

8º .-  Acompañar es ser testigo de salvación.

Jn 1; 29: Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

El buen acompañante espiritual es el que marca una dirección, apunta a una Persona: Jesús, el Hijo de Dios.

Se sabe instrumento de elección, ciertamente de barro, pero útil en manos de Dios, siempre y cuando no pierda la conciencia de ser siervo inútil que solo hace lo que debe hacer. (Lc 17; 10). Testigo de la Luz: “Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la Luz, para que todos creyeran por él. No era él la Luz, sino quien debía dar testimonio de la Luz”. Jn 1; 6-8.

Hch 4; 12: Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.

El acompañante estará gozosamente dispuesto a ser una figura transitoria en el camino espiritual del acompañado. Llamado a menguar hasta desaparecer (Jn 3; 30). Habrá de procurar que el discípulo sea capaz de caminar por sí mismo lo antes posible, progresivamente guiado directamente por el Espíritu Santo.

En el Evangelio de Lucas hay numerosos ejemplos en que vemos como Jesús es guiado por el Espíritu Santo. Igualmente en los Hechos de los Apóstoles.

Rm 8; 14:  En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

9º .-  Acompañar es saber adaptarse.

Jr 18; 3-6: “…Mirad que como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel”.  El acompañante ha de ser dúctil como barro en manos del Alfarero. Este Alfarero será el Espíritu Santo que, a menudo, se manifestará a través de las palabras, actitudes o necesidades del acompañado.

Al igual que Pablo, necesitará hacerse todo a todos para salvar a toda costa a algunos (1 Co 9; 22).

Lo mejor, a mi entender, para evitar anquilosarse e instalarse en un determinado estilo de acompañamiento es acrecentar y mantener fresca y viva la propia experiencia diaria de Dios. Puesto que Dios siempre es novedad, el acompañante no podrá por menos que transmitir esta novedad al discípulo.

10º .- Acompañar es practicar un arte.

El acompañamiento espiritual es practicar un arte que nunca se llega a dominar. Solo hay un virtuoso y este es Dios mismo. Es el Buen pastor (Jn 10; 1-8). Es Jesús, haciéndose compañero de camino de unos discípulos desalentados (Lc 24; 13-35). Es el Espíritu Santo enseñando al etíope por medio de Felipe (Hch 8; 26-40).

Ez 34; 11: Aquí estoy yo; yo mismo cuidaré de mi rebaño y velaré por él.

Jr 3; 15: Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y prudencia.

Y el Buen Pastor es el que da su vida como pasto por las ovejas…

Nº 5:   CASO  PRÁCTICO  DE  ACOMPAÑAMIENTO  (Antonio Herran)

Se encuentran dos personas que se conocen y que ambas pertenecen a una misma Comunidad, Parroquia..etc.,Una de ellas (  el ACOMPAÑADO ) le cuenta a la otra ( el ACOMPAÑANTE ) su estado de FE  en estos momentos: 

¿  QUÉ    FE   PRÁCTICO…..  ?

Soy una persona que en la madurez de la vida, encuentro que 

“  ESTOY  CANSADO  y  AGOBIADO  DE  MI  VIDA… ?

A lo largo de estos años, puedo llegar a la conclusión de que mi vida ha sido y es una vida obediente y servicial de la que me siento orgulloso, lo malo, es que la veo muchas veces como una  carga  pesada  que se me ha puesto sobre los hombros y que sigue oprimiéndome a pesar de haberla aceptado hasta el punto de ser incapaz de desprenderme de ella. 


Por otra parte  siento …  que : soy obediente, muy servicial, me gusta cumplir con las Leyes y tengo fama de ser muy trabajador. La gente me respeta, me admira, hasta me alaban y me consideran una persona modélica. 


Aparentemente no tengo fallos …. Pero… ¡ hay algo dentro de mi…!  que no me deja tranquilo, que me inquieta y que me hace explotar cuando menos lo espero, por ejemplo :

No soporto la alegría del Padre .. ,

 por la vuelta a casa del Hijo… “ ese hijo tuyo, que se ha gastado tu  patrimonio con prostitutas        

                                                               y  encima le  matas el ternero cebado “  

 por esos pecadores…., que a última hora se arrepienten de sus muchos pecados y encima son       reconocidos y valorados por todos, a costa de los que toda la vida hemos sido  coherentes  con  nuestra Fe

ACOMPAÑAMIENTO

   Se trata de reflexionar sobre … 

¿  Qué  hacer  para  acompañar  en  la  vida  cotidiana  ? 

Este acompañar, es un  proceso  en el que debemos que tener muy  en cuenta las cuatro  funciones siguientes :

  1. MEDIAR

El  verdadero acompañante es el  ESPÍRITU  de  DIOS, NO somos nosotros  los que llevamos la iniciativa, lo nuestro es la MEDIACIÓN .Es asistir como TESTIGOS a un diálogo entre Dios y cada una de las personas que nos elige para PRESENCIAR y MEDIAR en ese quehacer al del Espíritu con ellos.

  1. CLARIFICAR

 La presencia de un interlocutor mediador que NO, nos configurará a su medida, sino que nos presta su PRESENCIA y su PALABRA para llegar a pronunciar la verdad interior que nos hace libres y nos conecta con nuestro centro vital, en dónde lo humano y lo espiritual se diferencian de una manera nítida y al mismo tiempo se ensambla de una forma nueva . Clarificar es  SEPARAR el trigo de la 

cizaña, pero esperar el momento de la maduración del trigo sin pretender arrancar prematuramente la cizaña que acabaría con este. ( … es  AYUDAR  A  NACER  )

  1. VINCULAR

Es la experiencia de hacerse COMPAÑERO con el otro en todo el itinerario, pero de forma especifica en los momentos en que se hace más duro por causas diversas. No podemos confundir Vinculación, con una Relación  de DOMINIO – DEPENDENCIA  o  AFECTIVIDAD – DEPENDENCIA , es más un acompañar en el sentido :    “ NO  HACE  EL  CAMINO, POR  MÍ ,  SI, CONMIGO “

  1. DISCERNIR

Es interpretar los signos de Dios, es un estado permanente de atención y de ofrenda de uno mismo, que indica apertura plena y ofrecimiento total. ( como la actitud permanente de Jesús y de María )

La función de discernir se nutre de la  sabiduría  suplicada, de  mirar  y  escuchar a  Jesús  para acompañarse de su forma de hacer y decir.

En general, el  acompañamiento en la vida cotidiana pide :

“  MÍSTICA  ( Orar )  y  COMPROMISO  ( Amor gratuito ) “ 

“  CONFIANZA  y   RESPETO  ( Alegría compartida  )  “ . 

Sólo así podremos mediar para acoger la VIDA  ( en relación con DIOS y con los DEMÁS )    acompañando la vida.

CONCLUSIÓN  DEL ACOMPAÑAMIENTO 

En este caso y teniendo en cuenta todo lo expuesto,  el  ACOMPAÑANTE, tendría que hacer ver al ACOMPAÑADO  que todo el camino recorrido hasta ahora  NO  es ni malo , ni inútil , pero que le falta algo muy importante por conseguir  para su vida y es : 

“ EXPERIMENTAR   QUE   DIOS   ESTÁ   DENTRO  DE  MI  CORAZÓN “

“ Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo “   

y con ÉL ( el  PADRE ;  el HIJO y el ESPÍRITU  SANTO ) y, junto con la compañía de nuestra Madre Maria  podremos afrontar cada día, al levantarnos, el reto de:

VOLVER AL PADRE :

cuándo estoy perdido en el Rencor; 

cuándo estoy atrapado por los celos ; 

cuándo estoy prisionero de la obediencia y del deber vividos como esclavitud , cuándo estoy triste y agobiado ….

cuándo estoy contento y feliz …

….. siempre

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