Jesús,
hoy me hablas desde la orilla de mi vida,
donde a veces me siento cansado y vacío,
con las redes de mis esfuerzos sin frutos.
Tú me invitas a confiar más allá de mi lógica,
a remar mar adentro,
a no quedarme en la orilla de lo seguro.
Tu voz me da fuerza,
tu mirada me sostiene.
Me siento pequeño,
incluso indigno de tu amor,
pero en tu corazón descubro
que no me llamas por mis méritos,
sino por tu misericordia.
Señor, en este día quiero decirte sí:
a echar mis redes confiando en tu palabra,
a dejar mis miedos en la arena,
a seguirte aunque no entienda el camino.
Hazme pescador de esperanza,
mensajero de tu paz,
y testigo de tu amor en medio del mundo.
Amén.
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